TATIO: SI TE HE VISTO...NO ME ACUERDO

martes, octubre 27, 2009

El convenio que establece normas de acuerdo a los pueblos originarios o comunidades indígenas, estipula criterios, mandatos, para que el Estado, cada vez que actúe a materias de su interés o espacio territorial, deba hacer consultas a la comunidad, aspecto que nunca se ha respetado e incluso, a nuestros destacados académicos regionales, personas de larga trayectoria en materia medio ambiental, tampoco se les tomó en consideración su planteamiento técnico-científico, cuando se les invitó a exponer su posición frente al proyecto en El Tatio.

Esa consulta, es un mero remedo para hacer como que se considera a la comunidad, pero en realidad vale hongo lo que digan. No tiene importancia su opinión, porque en este caso las comunidades indígenas, desde el primer momento, manifestaron su preocupación por el impacto negativo que esto tendría, y por la desprolijidad con que se han ido implementando las diferentes iniciativas.

Lo más dramático es que las autoridades públicas, incluso los tribunales de justicia, no brindaron la más mínima importancia a esos grupos, y menos, tomaron en consideración sus puntos de vista, y lo concreto es que, el tiempo les dio la razón.

Lo ocurrido en El Tatio es la expresión elocuente que las instituciones no cumplen con una adecuada institucionalidad, porque no funcionan y siguen siendo un desastre. El Estado debe revisar su institucionalidad medioambiental porque siempre reacciona de forma tardía y sin prevenir.

Desconozco actuaciones donde la autoridad haya sido proactiva, previniendo o estando encima de los proyectos. En todos los desastres medio ambientales que hemos visto en nuestra región, la institucionalidad ambiental ha llegado tarde, de forma desprolija, y sin los recursos para enfrentar esa tarea y en otros, simplemente por negligencia o incompetencia nunca se ha presentado. Lo concreto es que en nuestro país, nunca pasa nada. No hay medidas y no hay responsables. Por eso es que he exigido sanciones. A la empresa, a las instituciones del Estado y a quienes tienen la responsabilidad en este proyecto.

Lo que queremos desechar, es la inoperancia en la administración pública y las malas prácticas de empresas que privilegian el interés económico por sobre el bien común y el medio ambiente. No es aceptable el argumento de la Ministra, que afirma que faltan normas y leyes. Pienso que lo que falta, es buen criterio, sentido común y respeto por nuestro entorno y por nuestros hermanos de las comunidades.

La empresa Geotérmica del Norte, ya tenía dos sanciones ambientales. Esto no es una cuestión nueva, esto fue reiterado y ahí es donde está mi preocupación en el ámbito público. Si la Corema estaba en conocimiento que la empresa, no cumplió con los informes mensuales. ¿Por qué se siguió adelante con el proyecto?

¿Qué pasa cuando la principal empresa del Estado, Codelco, está involucrada?, ¿Le faltarán recursos? ¿Tiene limitantes siendo socio para poder controlar y supervisar ese proyecto?, ¿O es simplemente una orden, para que Codelco pase plata, sin que nadie fiscalice adecuadamente su destino? Al parecer Codelco compite con ENAP para ver cuál de las dos, ha sido más negligente o irrespetuosa con el medio ambiente. Lo puedo decir con propiedad, porque tengo dos comunas donde se está afectando a la dignidad humana. La gente se está muriendo lentamente. Calama, donde se ha contaminado el Río Loa en incontables ocasiones y con las plantas de generación eléctrica de Tocopilla, que están en manos privadas, pero en sus inicios fueron parte de Codelco. Resultado: Saturación total por contaminación.

El Tatio. Un bien nacional, patrimonio turístico mundial y lugar de veneración ancestral, no puede ser simplemente manejado por criterios burocráticos estatales, que colindan en la presión política para llevarlo adelante, para proteger el bolsillo empresarial de alguien y vanagloriarnos de algo que no tenemos. ¡Respeto por nuestro medio ambiente!

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