NO ME CALENTÍ EL AGÜITA

viernes, agosto 14, 2009

Hace unos días aprobamos un subsidio para los sistemas de energía solar, que se instalen en viviendas nuevas de hasta 4.500 UF. Es un primer impulso, para que el mercado inicie su desarrollo y se genere la demanda y de esta manera, tratar revertir la cifra que sólo un 57% de los hogares del país, cuentan con agua caliente. En resumen, se establece un crédito tributario para financiar los sistemas solares térmicos, abaratando la instalación de estos sistemas en los hogares. Mi propuesta era otra: a quien lo quisiera, pudiera optar a este beneficio, fuera nueva o usada su vivienda, pero otros optaron sólo por las viviendas nuevas.

No existe una política pública, de promoción, fomento y ayuda para implementar y desarrollar proyectos domiciliarios de energías alternativas, como paneles fotovoltaicos y paneles solares, que contribuyan a disminuir los altos costos en el pago de electricidad.

Las experiencias que me ha tocado conocer en Israel, Canadá o Alemania, demuestran que el Estado contribuye y estimula a través de leyes y apoyo económico, la implementación de energías alternativas. Nuestra región cumple con todas las características técnicas, científicas y medioambientales, para impulsar este tipo de proyectos y lo más importante, atravesamos por una profunda crisis energética, pero no veo una real preocupación de la autoridad para fomentarla y subsidiarla permanentemente.

Tenemos experiencias traumáticas de sobra: La de Eduardo Frei al establecer acuerdos con los argentinos con el gas con resultados conocidos: ¡Nos cerraron la llave! o las constantes rogativas de Ricardo Lagos a San Isidro pidiendo lluvia o Michelle Bachelet con la donación de ampolletas de bajo consumo para familias pobres y la baja de voltaje en un 10%. Todos estos parches de medidas, se traducen en una mirada cortoplacista, asistencialista y de poco alcance que, lamentablemente está hipotecando nuestro desarrollo y el destino de nuestras ciudades. Calama y Tocopilla declaradas zonas saturadas y Mejillones va para lo mismo, mientras en El Tatio, comienzas las exploraciones, con resultados desconocidos.

Se habla de diversificar la matriz energética, pero para lograr eso, se requiere efectivamente que se incentive y estimule la inversión y se asegure la compra de aquella energía que se genera por vías alternativas y no depender de ofertas de naciones extranjeras, como lo que ocurre nuevamente, con la llegada de barcos con gas natural licuado, desde otra parte del mundo.

Es imperioso concretar centrales eléctricas de energía eólica, solar, hidráulica, de hidrógeno o la de las mareas y avanzar en el desarrollo de los biocombustibles, pero también existe un desafío mayor: Cambiar nuestra actitud y nuestras costumbres y de esta forma no seguir calentando el agüita, si después, no te la vas a tomar.

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