CAPITÁN PLANETA

viernes, agosto 28, 2009

Pese a lo positivo que pueda ser el avanzar en la creación de un Ministerio del Medio Ambiente; hay muchos temas que el gobierno aún no se ha preocupado. Un caso concreto es lo que tenemos actualmente con la CONAMA y la COREMA, con resultados muy negativos.

Hay múltiples casos donde la institucionalidad medioambiental se ha deteriorado, y en torno a las resoluciones y gestiones, se huele a corrupción de funcionarios públicos y designados, que se mueven por motivaciones politizadas y bajo presión, ajenas a las preservaciones medioambientales.


Todos los nortinos fuimos afectados por el arsénico del agua y del aire, lo vemos en Tocopilla con el petcoke o polvo de carbón, las emisiones de anhídrido sulfuroso de muchas empresas mineras, Chuquicamata (empresa estatal) con una enorme línea contaminante que va mucho más allá de nuestras fronteras. Ya nos pasó con el Tranque Sloman, con los estanques de combustibles, el plomo del puerto y del ferrocarril, el derrame del Barco Eider y en dos ocasiones en Caleta Coloso con derrames de concentrado de cobre. En todos estos casos, la institucionalidad medioambiental debiera sentir vergüenza. Son muchos los ejemplos, donde se atenta contra la dignidad de los seres humanos, la flora y la fauna, mientras los vecinos, no ven a la institucionalidad, actuando con eficiencia, eficacia y oportunidad.

Hemos visto excesos y abusos, donde la visión del desarrollo siempre ha sido economicista, reduccionista y cortoplacista, dando primacía al lucro y rentabilidad económica, con una mirada laboral, sin lograr un equilibrio con las consideraciones ambientales. Se enfatiza en la explotación de recursos naturales, sin un adecuado análisis o visiones a mediano y largo plazo, que añadan valor sustentable, a esa acción.

No es razonable que sea la propia empresa, que contrate a “expertos” que luego desaparecen cuando cobran, por presentar un estudio de impacto ambiental. La autoridad, parte de rodillas: No cuenta con recursos, ni funcionarios, ni técnicos especializados en cada área, no tiene laboratorios propios para realizar análisis, las fiscalizaciones son avisadas con anticipación y los recorridos son guiados por los mismos a quienes se les tiene que fiscalizar y los más grave aún, no contamos con estudios previos de las áreas territoriales que serán intervenidas por las empresas, para luego analizar el daño causado y cuales serán las sanciones y medidas que se tomarán, para tratar de reparar en algo, lo que nunca volverá a ser igual.

Echo de menos, que en la actual propuesta de creación del Ministerio del Medioambiente, no estén las propuestas del “Capitán Planeta”, que recorre el mundo como el Profesor Rosa, anunciando medidas PRO, mientras nosotros en Chile, seguimos viviendo bajo una estela de contaminación.

NO ME CALENTÍ EL AGÜITA

viernes, agosto 14, 2009

Hace unos días aprobamos un subsidio para los sistemas de energía solar, que se instalen en viviendas nuevas de hasta 4.500 UF. Es un primer impulso, para que el mercado inicie su desarrollo y se genere la demanda y de esta manera, tratar revertir la cifra que sólo un 57% de los hogares del país, cuentan con agua caliente. En resumen, se establece un crédito tributario para financiar los sistemas solares térmicos, abaratando la instalación de estos sistemas en los hogares. Mi propuesta era otra: a quien lo quisiera, pudiera optar a este beneficio, fuera nueva o usada su vivienda, pero otros optaron sólo por las viviendas nuevas.

No existe una política pública, de promoción, fomento y ayuda para implementar y desarrollar proyectos domiciliarios de energías alternativas, como paneles fotovoltaicos y paneles solares, que contribuyan a disminuir los altos costos en el pago de electricidad.

Las experiencias que me ha tocado conocer en Israel, Canadá o Alemania, demuestran que el Estado contribuye y estimula a través de leyes y apoyo económico, la implementación de energías alternativas. Nuestra región cumple con todas las características técnicas, científicas y medioambientales, para impulsar este tipo de proyectos y lo más importante, atravesamos por una profunda crisis energética, pero no veo una real preocupación de la autoridad para fomentarla y subsidiarla permanentemente.

Tenemos experiencias traumáticas de sobra: La de Eduardo Frei al establecer acuerdos con los argentinos con el gas con resultados conocidos: ¡Nos cerraron la llave! o las constantes rogativas de Ricardo Lagos a San Isidro pidiendo lluvia o Michelle Bachelet con la donación de ampolletas de bajo consumo para familias pobres y la baja de voltaje en un 10%. Todos estos parches de medidas, se traducen en una mirada cortoplacista, asistencialista y de poco alcance que, lamentablemente está hipotecando nuestro desarrollo y el destino de nuestras ciudades. Calama y Tocopilla declaradas zonas saturadas y Mejillones va para lo mismo, mientras en El Tatio, comienzas las exploraciones, con resultados desconocidos.

Se habla de diversificar la matriz energética, pero para lograr eso, se requiere efectivamente que se incentive y estimule la inversión y se asegure la compra de aquella energía que se genera por vías alternativas y no depender de ofertas de naciones extranjeras, como lo que ocurre nuevamente, con la llegada de barcos con gas natural licuado, desde otra parte del mundo.

Es imperioso concretar centrales eléctricas de energía eólica, solar, hidráulica, de hidrógeno o la de las mareas y avanzar en el desarrollo de los biocombustibles, pero también existe un desafío mayor: Cambiar nuestra actitud y nuestras costumbres y de esta forma no seguir calentando el agüita, si después, no te la vas a tomar.

INMORTALIDAD DEL CANGREJO

lunes, agosto 03, 2009

Con la implementación del impuesto específico a la minería, se acordó crear el Fondo de Innovación para la Competitividad, que tiene por objeto financiar iniciativas de innovación, destinadas a incrementar la competitividad del país, aplicado a la ciencia, tecnología, e innovación. Pero el nacimiento de este fondo, trajo consigo la ambición política, para seguir favoreciendo a Santiago, con una fuerte discriminación a las regiones mineras. Las que generan más del 83% de la recaudación total de este impuesto específico, sin embargo, a ellas solo se les ha distribuido en el año 2006 un 6,8%; el 2007 el 6% y el 2008 el 14%.

Fruto de la gestión ante el Gobierno, donde he criticado duramente la distribución centralizada de los aportes. El poder ejecutivo consideró modificar tal distribución, incrementando desde un 25% a un 35%, la repartición directa de dineros para los Gobiernos Regionales, del cual, un 70% irá a favor de las regiones mineras. Es decir, para nuestra región, cerca de cinco mil millones de pesos.

Es el momento oportuno de demostrar que no sólo somos exportadores de cobre que luego regresa, convertido en equipos de alta tecnología, por el contrario, estamos ad portas de convertirnos también en líderes de conocimiento.

Se hace más urgente que nunca, que nuestro país aplique un nuevo sentido a la investigación e innovación en ciencia y tecnología y para eso tenemos que definir criterios que permitan implementar una institucionalidad en materia de innovación y competitividad, entregando un respaldo y soporte económico a los institutos, universidades y centros tecnológicos y de investigación, y también en áreas de las ciencias sociales y humanas, pero de las regiones mineras.

Por otro lado uno de los grandes y graves problemas que enfrentamos, es la poca valoración que los padres, los jóvenes y las autoridades, le dan a los empleos técnicos, imposibilitando que las carreras que se encuentran insertas en este ámbito, logren un verdadero despegue y consolidación en el mercado.

Lamentablemente la visión tradicionalista del chileno, crea una perspectiva errada de lo que pueden ofrecer a futuro estas carreras. Un técnico en computación puede recuperar lo invertido en su educación, después de cinco años de egresado, en cambio las carreras tradicionales como psicología, periodismo, derecho o ingeniería comercial, donde los estudiantes se encuentran con un campo laboral saturado, con bajas remuneraciones, demoran en promedio, 20 años para tratar de recuperar el dinero de sus estudios.

Lo mismo podría ocurrir con nuestros recursos naturales no renovables, como lo ocurrido con el salitre. Nadie en el mundo sabe más de minería que nosotros, pero son muchos más, los que saben de innovación, ciencia y tecnología. Vuelvo a tirar la pelota. Ya hice mi pega. Por favor, no sigamos con la teoría de la inmortalidad del cangrejo.

NO ME GUSTA EL CHARQUI

Hemos logrado un acuerdo para dar solución definitiva para el Transporte Público Nacional, pero no es cualquier solución. Es una solución desde la perspectiva del interés de mí región y mi gente, que busca y reclama una compensación por toda la plata que se ha destinado al transantiago. No resulta aceptable mejorar el estándar de transporte en Santiago, sin compensar a nuestra región, para que tengamos los mismos paraderos, pavimentaciones o subsidios y en definitiva, calidad de servicio hacia una cuestión tan sensible como lo es el transportarse.

Los dos grandes logros para nuestra región son que hemos establecido un subsidio al pasaje escolar, de tal manera que será el Estado el que financiará el pasaje escolar para todos los estudiantes. Esto significa que los adultos dejan de pagar un subsidio por el pasaje escolar, y en consecuencia, se abarata en un 20 por ciento el pasaje y no podrá seguir incrementándose, con esta verdadera carga que significaba el tener que pagar más, para que los estudiantes se transportaran pagando menos.

Lo segundo, es que todo el dinero que se gaste en Santiago, se tendrá que invertir ahora en mejorar los sistemas en nuestra región. En primer lugar pavimentación, paraderos y el transporte, pero ya donde el transporte, vaya quedando solucionado, los remanentes de esos recursos podrán destinarse a salud o a educación, según sea el caso y usando un criterio técnico y no político.

Con estas platas, hoy existe la posibilidad de construir un tren urbano para Antofagasta, o buscar mecanismos que permitan mejorar los sistemas de transportes en Calama, entregando subsidios al transporte mayor, fruto de este trabajo que me ha tocado encabezar.

Aquí cobra vigencia y adquiere su significado, un senador regionalista, un senador que está comprometido con nuestra región, pero con el mismo sentido, al proteger su región, verifica el interés de todas las regiones de nuestro país.

Por eso es que es importante que el Gobierno Regional, el Intendente y los Consejeros Regionales, aprueben los proyectos necesarios para tener un real desarrollo urbano en todas nuestras comunas o por ejemplo construir el tren urbano para Antofagasta, que permita dar un servicio de buena calidad, con seguridad y oportunidad, a todos los vecinos que pierden tanto tiempo de su vida, trasladándose por nuestra ciudad que ya tiene más de 30 kilómetros de largo.

El desafío ahora es nuestro. ¡A mí no me gusta el charqui, me gusta el filete! Demostremos que podemos y somos capaces de cumplir nuestros sueños al construir proyectos que mejoren nuestra calidad de vida, invirtiendo bien los dineros y pensando en nuestros vecinos.