Dónde está Elisa?

viernes, junio 05, 2009


Al igual que los seguidores de esta novela nocturna, donde los padres buscan incansablemente a su hija desaparecida, los profesores de Chile, han sido protagonistas de otra telenovela, llena de engaños, mentiras y promesas incumplidas. ¿Dónde está la plata?, ¿dónde está el bono?, ¿quién se robó mi queso? ¡Nadie SAE!

Y para qué hablar de los asistentes de la educación. Están mirando para el lado, esperando que el gobierno se decida a cumplir su palabra y entregarles los bonos prometidos, pero en cuatro cuotas. Dos de ellas ya vencidas.

Aún no he podido sacar la cuenta de cuántos Ministros de Educación, han deambulado por los cuatro Gobiernos de la Concertación, pero una cosa me queda clara. Siempre la autoridad ministerial le echa la culpa al empedrado, por problemas propios en su caminar. Traspasa responsabilidades a los municipios, pero no traspasa los recursos que se necesitan y ¡más encima exige!

Hasta la fecha, la deuda histórica con los profesores se mantiene; pese a ser reconocida por todos los sectores políticos, el Congreso y hasta el Poder Judicial, sin embargo, nadie le pone fecha, ni firma, para la salida del cheque.

¡Hasta cuándo queridos profesores! ¿Siguen aceptando que se les pisotee y se vulneren sus derechos laborales y económicos? ¿Hasta cuándo siguen esperando que la alegría llegue? ¿Acaso no sienten frustración con la cantidad de deudas que mantiene el Estado?

No sólo se ha maltratado a los profesores mediante la vía pecuniaria. Hemos sido testigos de jornadas donde a los profesores se les maltrata física y psicológicamente y más encima, engañados por autoridades de turno que los han esperanzado en un lema de campaña política barata. Hoy, la Concertación los necesita como votantes y luego, los volverá a olvidar.

Ustedes han sido forjadores de miles de niños y niñas. Constructores de vidas y del éxito que han adquirido millones de chilenos. Esos mismos niños que ahora son autoridades, les han dado la espalda y no han movido un sólo dedo, por reivindicar sus demandas.

Dónde quedaron las palabras tiernas “al maestro con cariño”, donde quedó el reconocimiento al profesor educador que nos preparaba para la vida, forjador de valores, sueños y esperanzas. Aún sus almas siguen rondando entre salas de clases y sonidos de campanas.

Es el momento de mirar el futuro, apostando por un cambio que traiga tranquilidad, prosperidad, respeto y esperanza, donde se valore la capacidad, el emprendimiento y el compromiso de un verdadero Gobierno, que dignifique el trabajo y que nos una a todos los chilenos.

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