PEGATE UNA VOLAITA PO´

lunes, abril 06, 2009

Hace varios años, cuando denuncié el ingreso de drogas sintéticas a la región, las autoridades, trataron de bajar el perfil a mi alarma, pero resulta, que lamentablemente el tiempo me dio la razón y el consumo y decomiso de estas drogas ya se está volviendo habitual por parte de las Brigadas Antinarcóticos de la PDI, Aduanas o el OS7 de Carabineros. Por eso creo que la comunidad desconoce que estos funcionarios, sacan hasta dinero de su propio bolsillo para suplir las necesidades que poseen las instituciones.

En Julio del 2003 Antofagasta contaba con seis funcionarios, el 2007 se aumentó a ocho y el año pasado aumentó a 11 detectives, para abarcar toda la ciudad, además de brindar apoyo en Taltal, Mejillones y Sierra Gorda; mientras que en Calama, la brigada cuenta con 15 policías que abarcan no sólo la ciudad, sino que además, los pueblos del interior, los pasos fronterizos habilitados y no habilitados, Tocopilla, María Elena y Ollagüe.

Es ilógico pensar que en una de las regiones con mayor extensión territorial y donde existe mayor tráfico y consumo de drogas, existan tan pocos funcionarios a cargo de esta área, quienes a pesar de sus tremendos esfuerzos y de redoblar turnos, no están en condiciones humanas para cubrir las necesidades de la zona. Por eso creo que el gobierno, está sobreexplotando a estos funcionarios.

Las autoridades a cargo de la prevención y el control de drogas, no le han tomado el verdadero peso, ni tampoco existe una real disposición y voluntad política para enfrentar este problema de seguridad nacional. Sólo basta ver el éxito en la audiencia que han tenido programas de televisión como "Policías en Acción" y "133 Atrapados por la Realidad", que muestran el consumo y tráfico de drogas que se vive a diario en las calles.

Si no se logra frenar el ingreso de las drogas sintéticas, se convertirá en un consumo habitual en los jóvenes, tal como lo es hasta ahora la pasta base o la marihuana.

Nuestras poblaciones, están infestadas de droga, sólo basta darse una vuelta, para ratificar lo que he venido anunciando durante tantos años. Si antes, los delincuentes robaban para comer, ahora lo hacen para drogarse y los que no roban, la compran porque tienen plata.

Las drogas están golpeando duramente a las familias, a los trabajadores y particularmente a los jóvenes y niños, que se encuentran en las garras del consumo. Sólo basta escuchar a los padres que claman por ayuda para rehabilitar a sus hijos.

Me sorprende cuando escucho al ministro, al subsecretario del interior o a las autoridades de seguridad, vanagloriarse por el éxito en la captura y detención de narcotraficantes y en el aumento de droga decomisada, ya que ello, no hace sino poner de manifiesto lo que estoy señalando, y es la tremenda gravedad que tiene en la realidad nacional el problema del narcotráfico y su consumo.

Las autoridades públicas, los padres y los jóvenes, no tenemos clara conciencia que en el país, el narcotráfico y consumo de drogas, está causando estragos. Pienso que, efectivamente, no hemos sido capaces de detener el desarrollo de este flagelo social y creo que el remedio será tremendamente caro.

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