¿Y SI HUBIERA SIDO TU HIJO?

viernes, enero 16, 2009

Creo que el dolor más grande que puede tener un padre o una madre, es el fallecimiento de un hijo. Los traemos al mundo, con la intención de darnos alegrías y llenar un espacio que traerá esperanza. Queremos sentir que alguien es parte de nosotros, que tienen nuestros mismos gestos y personalidad.

Para ellos tenemos guardado los mejores momentos y nuestro mejor esfuerzo. Queremos que sean personas felices, que alcancen lo que se han propuesto, que gocen la vida y que logren alcanzar lo que nosotros quizás, no logramos concretar. Pero, lo que nunca lograremos comprender, es que nuestros hijos, no son nuestros. Nacen para ser hijos de la vida.

Pero qué pasa cuando nos arrebatan a nuestros hijos. Cada familia carga por siempre un inmenso dolor de no encontrar consuelo y respuestas a ese minuto, donde todo cambia para siempre.

Son cientos los casos de jóvenes muertos, asesinados, o se han suicidado o aquellos que han desaparecido y que pasan a engrosar la larga lista, que ha enlutado a muchas familias nortinas.

La desaparición de Daniela Trigo en Calama o de Aliro Álvarez en Antofagasta. Camila Verdejo que murió atropellada por un conductor ebrio y que después se dio a la fuga, o el mismo caso de Cristian Mardones a quien también lo atropelló un automóvil en la subida de la Coviefi. El doble crimen del bazar “Glorita” Celia Legua y su pequeña hija, Yeimi Loaiza. El estudiante de derecho, Eduardo Miranda o el joven Fernando Martínez quien murió ahogado en una playa de Antofagasta. Pedro Carvajal quien murió, cuando andaba en su moto. David Villarroel quien murió de un balazo en calle Riquelme o las decenas de jóvenes que han fallecido al caer desde el sector de La Portada.

Hace pocos días, nos enteramos con estupor que nuevamente nuestra región se estremece con el grave accidente que sufrieron camino a San Pedro de Atacama, los jóvenes periodistas Gloria Echiburú, Juan León, Aníbal Reyes y Macarena Sepúlveda.

Dolor que llega y embarga a cada uno de nosotros, por que esos jóvenes, son hijos de nuestros amigos y amigos de otros amigos que son además, nuestros vecinos. Parte importante de grandes familias nortinas. Jóvenes llenos de energía y vitalidad, que se han aferrado a la vida, para cumplir lo que se han propuesto.

Ellos no son importantes, por el sólo hecho de trabajar en un medio de comunicación. Son importantes porque son parte de nuestras vidas. Somos catalogados como seres humanos, cuando logramos ser parte de ese dolor que han sentido sus familias.

Siempre pensamos que a otras personas les suceden estas cosas, pero, ¿y si hubiera sido tu hijo?

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