BULLYING: ¿ANDAI CHORITO?

viernes, diciembre 19, 2008

En el sistema educacional chileno, existe un rango de 35 a 55 por ciento de conductas constitutivas de Bullying, matonaje escolar o violencia escolar. Estas comienzan a partir de los 6 o 7 años, llegando a su pick entre los 10 y 13, es decir, en plena etapa de formación de valores de los niños. Nuestro deber como padres y autoridades, es la de crear conciencia, además de establecer mecanismos y soluciones que velen por la integridad física y psicológica de nuestros niños y jóvenes y, de esta manera, tratar de frenar el alza de la violencia, que sólo es un mal reflejo de nuestra sociedad que soluciona sus diferencias por medio de los golpes.

La primera encuesta nacional de violencia escolar realizada por la Universidad Alberto Hurtado (2006), demostró que el 86,5 por ciento de los estudiantes percibe que ha existido algún tipo de agresión en sus escuelas, mientras que el 38,3 por ciento, reporta haber sido agredido y el 36,8 por ciento confiesa haber agredido a algún compañero.

Este fenómeno de violencia escolar, atraviesa las barreras sociales y económicas, lo cual es corroborado por un estudio realizado por Madriaza y García (2005), que concluyó que el 83,4 por ciento de los escolares ha sufrido algún tipo de violencia, el 48,4 por ciento de los estudiantes fueron víctimas de agresiones verbales y el 16,6 por ciento, fue víctima de agresiones físicas. Además, se apreció que la prevalencia de la violencia física aumenta en colegios de mayor estrato socioeconómico y la violencia sicológica disminuye a mayor estrato.

Es cierto que en el país existen algunas reglamentaciones como la Convención de los Derechos del Niño, de la cual se deduce que es el Estado quien debe tomar medidas concretas para prevenir situaciones que dañan la integridad física y síquica, o por ejemplo la Política de Convivencia Escolar del MINEDUC para abordar el Bullying, que ha entregado manuales a los establecimientos educacionales que incluye la mediación escolar y resolución pacífica de conflictos, pero lamentablemente, ello no se traduce en sanciones concretas y se desconoce la existencia de mecanismos de fiscalización del cumplimiento de los objetivos de esta política impartida por los colegios públicos, subvencionados o particulares. En concreto, no sabemos si realmente se hacen las charlas o no y si realmente se entrega ayuda a los menores.

No se justifica la creación de una ley especial de Bullying, pese a que no hay sanción en el sistema existente y la carencia de una dirección concreta y clara para los jueces, lo que sumado a razones de celeridad con que se debe atacar el tema, me llevaron a fortalecer las instancias creadas en la Ley General de Educación, con indicaciones que manifiesten el derecho a estudiar en un ambiente tolerante y de respeto mutuo, además de fiscalizar los procesos encabezados por las escuelas y el propio MINEDUC.

La violencia en las escuelas sólo es la ausencia de nuestra labor como padres al no estar presentes entregando valores y no enseñarles a nuestros hijos la tolerancia y el respeto.

PSU: ¡ANDAI DANDO JUGO!

martes, diciembre 09, 2008

El ingreso de alumnos de colegios municipales a las universidades que exigen altos puntajes de la PSU, a ha caído hasta un 10%. De los 270 mil estudiantes que rindieron la prueba, 117 mil, provienen de establecimientos municipales.

Algunos dicen que esta disminución, se debe al aumento explosivo de estudiantes de liceos municipales, que rinden la PSU gracias a las becas del gobierno. Otros consideran que la causa de esa caída, tiene su origen en la misma PSU, pues al medir los contenidos, se agudizan las diferencias entre aquellos establecimientos que sí alcanzan a pasar la mayor parte de las materias, y los que son menos eficaces. Pero los jóvenes son los mismos. Pero, unos con más recursos económicos, nutricionales, sociales o culturales que otros.

La PSU es una pésima herramienta para seleccionar estudiantes, porque las ponderaciones son inadecuadas y mezquinas y lo segundo, porque en el mundo contemporáneo, con tantas carreras tradicionales y saturadas, es casi un engaño para los alumnos y sus padres, que la suerte esté echada en una prueba que no garantiza éxito profesional y familiar. Una fórmula para perfeccionar los mecanismos de ingreso a las universidades, sería otorgar mayor relevancia a las notas obtenidas durante la Educación Media. No podemos subestimar los años de sacrificio y méritos de los jóvenes, aumentando desigualdades. Hoy se depende exclusivamente de los puntos obtenidos en esta prueba, que decidirá si finalmente, puedo ingresar a la educación superior.

Es fundamental el que se puedan implementar pruebas específicas, para carreras específicas. O pruebas que logren efectivamente, medir habilidades, o medir cómo solucionamos los problemas frecuentes que encontramos en la vida e incluso medir nuestras habilidades artísticas o deportivas. Está bien saber de todo un poco, pero no un mar de conocimientos con un centímetro de profundidad.

En estos tiempos, se requiere vocación, conocimiento, especialización, competencias y formación continua. El caso más relevante: Albert Einstein. Le costaba aprender por su dislexia, a relacionarse con las personas y muy introvertido, pero tenía otras habilidades y capacidades como las matemáticas. Llegando a convertirse en uno de los científicos más grandes de la historia.

Las becas deben ser enfocadas al mérito académico, pues exigir sólo 475 puntos en la PSU es insuficiente. Sería adecuado generar una estandarización de becas, según resultados académicos, de lo contrario, hay mayores tasas de estudios universitarios sin finalizar, lo que finalmente no responde a lo importante; que los alumnos efectivamente completen y se titulen de las carreras que elijan y que posteriormente, encuentren trabajo en lo que estudiaron y en lo que les gusta.

Hoy los padres aplican todas sus esperanzas en el resultado que podrá obtener su hijo en la prueba, pero existen otras alternativas, como carreras técnicas que están dando grandes satisfacciones laborales y lecciones de vida. Mientras tanto, muchos jóvenes siguen dando jugo al enfrentarse a la PSU y los padres, con ellos.