“HUELE A PODRIDO”

viernes, octubre 10, 2008

Luego de haber entregado nuevos antecedentes a la Contraloría, para que estas se agreguen al “Programa Especial de Fiscalización”, que se está desarrollando hace algunas semanas en Tocopilla y, que tienen que ver con los planes de Subsidios de Reparación, como también los Certificados de Demolición y empresas que aparecen involucradas en las obras; no me queda más que recordar a Coco Legrand y la percepción que tenía de su suegra: "Parecía perro mastín. ¡Directo a la carne!", haciendo una analogía en la forma en que han actuado, quienes acusaron el golpe ante lo denunciado.

Siempre he acogido seria y responsablemente, todos los reclamos y denuncias que me han hecho llegar cientos de personas y familias que confían en mi trayectoria pública y política que he cultivado desde hace muchos años.

Las denuncias tienen un alcance puntual, donde no se pone en tela de juicio a todas las instituciones, pero debo aclarar, que en las irregularidades detectadas por Contraloría en el Subsidio de Reparación, fui yo quien pedí, con fecha 28 de agosto, para que se investigaran las irregularidades que me denunciaron las personas afectadas y que al final han resultado efectivas y dándonos la razón. Producto de aquello, fueron expulsadas tres empresas. En consecuencia aquellos funcionarios que desconocen esta realidad o la ocultan maliciosamente, actúan en forma deshonesta.

Estas denuncias se suman a otras que he realizado durante mi trayectoria como parlamentario y no obedecen a tiempos electorales, como dicen algunos operadores políticos: La paralización de las obras de la cárcel, las certificaciones de gas en edificios, los del comité de exonerados de Codelco y también los abusos laborales a los trabajadores de contratistas, el millonario traslado de Chuquicamata a Calama, la falta de medicamentos en los hospitales, la famosa pastilla de Cobalto o las interminables listas de espera; los abusos y facturas impagas de Morgan & Fuenzalida a más de 40 pymes, el maltrato de un profesor hacia una alumna, la llegada de la droga éxtasis, la contaminación por plomo, el uso de petcoke, el cierre de la única oficina de Fonasa en Taltal, la exigencia del famoso curso Baprever, la falta de policías antinarcóticos, los sueldos impagos a los trabajadores de Corpesca, la reventada política de pagos a pymes locales, la tardanza en las resoluciones de la Comere, el cierre de las escuelas especiales, las fallas en las casas Serviu, la escases de centros de rehabilitación de drogas o las irregularidades en el tranque Sloman y Santa Fe en 1999, entre miles de otras, con resultados como penas aflictivas, destituciones, renuncias, sumarios o sanciones administrativas.

Todo lo anexo a las reacciones humanas frente a la denuncia pública en Tocopilla, es sólo condimento, porque finalmente será la Contraloría o los Tribunales de Justicia, quien determine, si estas supuestas “acusaciones al voleo”, se han realizado “bajo procedimientos amparados en la legalidad y transparencia absoluta”, como dicen algunos. Pero esto, queridos amigos. ¡Me huele a podrido!

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