CALAMA, ¡DESPIERTA!

lunes, octubre 27, 2008

Levantar a Calama, y sacarla de la postergación de la cual ha sido víctima y sufrido durante tantos años, es un gran desafío. La riqueza que genera Calama, ha traído, a modo de retribución por parte del Gobierno, escasos recursos económicos y no, los que se merece. Nuestra ciudad debiera ser una de las más importantes de Chile. Los vecinos reclaman que nuestras calles debieran ser de oro o de cobre y, ¡sólo tenemos tierra!

Esteban Velásquez ha mostrado seguridad, convicción, fortaleza y amor por el servicio público. Acogiendo nuevas ideas, integrando a los postergados e incluso a sus adversarios políticos. Esteban posee una gran sensibilidad social, tal como lo ha hecho y demostrado durante tantos años como profesor. Conozco la trayectoria intachable y probidad de Esteban y el enorme cariño que la gente siente por él, porque es una persona sencilla, cercana y que entrega rápidas soluciones a los problemas que viven a diario los calameños.

El es un gran articulador de ideas, un promotor del desarrollo que debiera tener Calama y un gran compromiso con los hermanos de los pueblos del interior, para devolverles el sitial del cual han sido alejados. El Respeto.

Esteban es el único que puede realizar grandes proyectos para la ciudad, donde sus ejes principales son el bienestar y tranquilidad de la familia, el medio ambiente, más desarrollo urbano y turístico, espacios para los niños y los jóvenes, oportunidades para las madres y dueñas de casa, estabilidad sin persecuciones para los municipales y que la ciudad llegue algún día, a convertirse en un gran centro de desarrollo tecnológico y cultural. Desde el desierto, al mundo.

Los vecinos tienen en sus manos, un lápiz y un voto para terminar con el continuismo de quienes no han hecho nada por el bienestar de las personas. No hay proyectos de envergadura en que los propios vecinos se puedan sentir orgullosos. Hay mucha gente que siente vergüenza de mostrar en dónde vive, porque en comparación con otras ciudades donde si hay parques, paseos, recintos deportivos, calles pavimentadas, grandes proyectos turísticos, tranquilidad en las poblaciones, espacios para la familia y los jóvenes; en Calama, no tenemos eso.

Las cosas se han hecho mal y no se ha pensado en los calameños y en su bienestar, mas bien, se ha pensado sólo en el bienestar y tranquilidad de las grandes empresas mineras. La misión de un alcalde es trabajar para, con y por la gente y no para las empresas.

Hay una oportunidad única de cambiar el destino, que a veces se torna un poco oscuro, difícil y empinado. ¡Somos nortinos! No queremos que nos regalen los recursos. Sólo queremos y exigimos lo justo, lo que merecemos. Alguien que nos conduzca. Calama, ¡Despierta!

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