“AL MAESTRO CON CARIÑO”

viernes, agosto 15, 2008

Al interior de los establecimientos educacionales o de la comunidad educativa, no puede haber violencia. Ni física, verbal, psicológica o económica. La comunidad educativa, establecida por padres, apoderados, profesores y alumnos, no puede permitir o avalar la violencia.

Todos conocimos el lamentable caso de un profesor que humilló a una alumna, frente a otros cuarenta compañeros. El contexto, la forma, las palabras y la entonación, por todos es conocida. O quizás debiera decir, casi conocida en profundidad. Mi deber era, al conocer esta situación, informar a las autoridades y darle importancia a este problema. La importancia que le doy es por el contexto, por los dichos y por los hechos.

Muchos medios de comunicación, por el carácter que tuvo este diálogo, hicieron gárgaras faranduleras con este terrible caso. ¡Fue como bencina para apagar un incendio! Unos recrearon escenas colmadas de violencia, otros, sólo dieron a conocer extractos del audio y los menos, hasta exhibieron las calificaciones y anotaciones negativas en la hoja de vida de una alumna. Ellos, ya han juzgado a priori, a un profesor y a una alumna. Mientras, la comunidad se dividió frente a esta situación, sin que hasta el momento, se sepa el resultado de la burocrática investigación sumaria de quince días.

Lo importante, es que el profesor, en un gesto que lo ennoblece, reconoce que fue un grave error y está dispuesto a darle excusas a su alumna, a su familia y a su establecimiento educacional.

Dentro de un establecimiento, tienen que haber relaciones de respeto mutuas. Las instituciones, personas y autoridades vinculadas a la educación, deben tener posiciones más claras frente a la violencia y actuar decididamente. Porque hasta el momento, sólo se ha mostrado un doble estándar. La sociedad chilena, es una sociedad que se está enfermando con síntomas de violencia crecientes.

Una sala de clases es por esencia un lugar público. Y creo que hay un error de concepto, que lo cometen incluso, hasta abogados que inducen a error a mucha gente. Dentro de una sala de clases ¿se pueden reclamar espacios de intimidad? ¡No! ¿Pero es posible ventilar a todo Chile las notas y anotaciones de una persona? ¡No! Porque esto, sí es invadir la intimidad.

Alguien se ha preguntado ¿qué hubiéramos hecho, si esto le hubiera ocurrido a nuestra hija? O por el contrario, ¿si esto le hubiera ocurrido a un ser querido que es profesor? ¿Hubiera cambiado nuestra perspectiva de ver las cosas?

Cómo no recordar la película “Al Maestro con Cariño” del actor, Sidney Poitier, que en una escuela muy pobre de Londres, y tras un férreo rechazo de sus alumnos y donde la convivencia era realmente difícil, implementa originales estrategias de enseñanza para lograr que los alumnos se traten con respeto y puedan así, aprender.

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