CIERRA LOS OJOS… PONE LAS MANOS

viernes, julio 18, 2008

La grave crisis económica familiar por la cual atraviesan millones de chilenos, pone de manifiesto, que las políticas públicas y económicas, no han dado resultado. Sencillamente, porque no existe tal planificación para hacer frente a lo que estamos viviendo y lo que se viene.

Sé que muchas familias, no sólo han apretado los dientes, sino que también el cinturón y muchas otras cosas más, instaurando medidas para dar la pelea frente al alza de precios y, por consiguiente, el costo de la vida. Buscar ofertas, comparar precios y no endeudarse más. También están las medidas que se han tomado dentro de cada uno de los hogares. Se acabó la televisión por cable, el teléfono ahora funciona con tarjeta, el internet se cortó y las largas duchas con agüita calientita, ya no existen. Al más puro estilo militar. ¡Una mojada rápida, shampoo, jabón y a enjuagarse!

Los niños son los que quizás sufren más con estas medidas domésticas de ahorro. Pasamos del colegio particular, al particular subvencionado. Se acabaron las salidas al supermercado, donde en cada compra, regaloneábamos al más pequeño con algún engañito. Las constantes salidas al mall, ahora son sólo para vitrinear y, en vez de un helado para cada uno de los hijos, bienvenida es la cassata de piña de dos litros. Y para qué decir de la bebida, sólo para el almuerzo familiar de fin de semana y la dueña de casa, dijo adiós al agua purificada.

El auto, que servía incluso para ir a comprar el pan a la esquina, ahora está guardado, reservado sólo para el paseo de fin de semana o para alguna emergencia. ¡Los niños se tendrán que acostumbrar a andar en micro!, dice el dueño de casa y las compras mensuales del supermercado, se cambiaron por la feria o la vega.

Si se lavaba tres veces a la semana, se junta toda la ropa sucia y en dos cargas debe quedar limpia. El agua que escurría por la alcantarilla, ahora se desvía para regar el poco pasto que nos queda o las plantitas del jardín.

También dijimos adiós a la tele siempre prendida o a la ampolleta del antejardín. Almorzar lo mismo dos veces seguidas durante la semana, ahora es un hábito. En estos tiempos, ¡todos somos medios naturistas! Chao a los asados familiares, bienvenidos los tallarines con vienesas.

Mientras tanto, seguimos esperamos de nuestras autoridades económicas, el tan anhelado anuncio de eliminación o rebaja de impuestos al pan, frutas, verduras o por último, a la bencina. Alguna ayuda que nos caiga para pagar el dividendo, o más plazo para pagar las cuotas. Tampoco hemos dejado de soñar con ser ganadores del Kino o el Loto. Y así estamos durante días, semanas y meses, desvelándonos por las noches, pensando que haremos con la vida y esperando algún regalito que nos ayude a superar la crisis económica familiar. Igual como cuando éramos chicos y escuchábamos que nuestros padres nos decían: ¡Cierra los ojos… pone las manos!

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