1, 2, 3... MIRE EL PAJARITO!!!

viernes, julio 04, 2008

Dinamarca, Puerto Rico y Colombia son los países más felices del mundo, según el estudio realizado por el Instituto de Investigación Social de la Universidad de Michigan a través de la Encuesta Mundial de Valores, que midió el grado de bienestar subjetivo de las personas de 97 países. Chile se encuentra en el lugar 41.

Pero ¿Por qué no estamos ni siquiera dentro de los top ten? Creo que se debe a que existe un alto grado de insatisfacción con nuestro entorno y la escasa libertad que tenemos, en cómo vivir la vida. En este alto grado de insatisfacción, se conjugan valores como la pobre calidad de vida que tenemos, principalmente en las regiones, la carencia de espacios públicos para pasear, disfrutar y divertirse y tiempo para compartir en familia. El estancamiento de la macro economía y la economía doméstica, los bajos sueldos de miles de chilenos, las enfermedades y la delincuencia, del que somos víctimas a diario, y por su puesto las malas noticias, que de vez en cuando nos llegan.

Esta investigación, es un semáforo que nos está alertando que no se están entregando reales y profundas respuesta a las demandas de los ciudadanos, que sólo exigen mejores condiciones en su calidad de vida, pero también nos indica, que nuestro país cultiva la cultura del pesimismo, la incertidumbre frente a los cambios y la poca tolerancia frente a la frustración.

A pesar que las “Encuestas Mundiales de Valores” muestran que durante los últimos 25 años la felicidad, ha aumentado sustancialmente en la mayoría de los países, creo que podríamos estar mejor comparativamente con otros y, bajo esta premisa, se requieren agregar pequeños cambios en nosotros y en la forma en cómo desarrollamos nuestra vida y qué esperamos de ella.

Obviamente el Estado debe entregar las herramientas básicas para que la gente pueda sentir mejorada su calidad de vida y por consiguiente ser más feliz. Esto se logra con más y mejor infraestructura vial y urbana, más recursos para regiones, mejores hospitales y centros educacionales, lugares para el esparcimiento, el deporte y la recreación, espacios y dinero para apoyar la cultura y las artes, vivir en un ambiente libre de contaminación, hacer las cosas pensando en el bienestar de todos, respetar al vecino, a nuestra familia, por nombrar algo. Pero también, esta escasa felicidad, debe llevarnos a meditar que la mayoría de los chilenos somos chaqueteros, reclamadores, exigimos que se nos de todo en bandeja, pero también trabajólicos, destinando poco tiempo para compartir en familia o simplemente, no tenemos tiempo ni siquiera para el ocio.

Si nos llegasen a preguntar si somos felices, justo después de ganarnos el Loto o el Kino, diríamos que sí. Por el contrario, si estamos enfermos o tenemos un gran y agobiante problema con difícil solución, diríamos que no. Pero en general, a pesar de haber tenido una vida con días de sufrimiento, carencias, pobreza económica o espiritual, hubo muchos momentos en que fuimos muy felices y al final esto es lo que recordamos. Las cosas buenas por sobre las malas. Y recuerde, antes de tomarse una foto, ¡mire el pajarito!

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