DEBUT Y DESPEDIDA

jueves, mayo 22, 2008

El mensaje que entregó al país la Presidenta Michelle Bachelet, fue ponderado, tranquilo y convocante. Llamando a la unidad a todos los sectores políticos. Hubo menciones destacables como la búsqueda de una mayor equidad, para acortar las distancias entre los que más tienen y los que menos poseen. Aspecto que apoyo y respaldo absolutamente.

También apoyo firmemente, el aporte de entregar becas a los puntajes más altos de la PSU en regiones, como también el compromiso adquirido de aumentar las becas para 10 mil alumnos de liceos municipales y la PSU gratuita para miles de jóvenes de liceos y colegios públicos.

Es bueno el anuncio por seis mil millones de dólares, para los mejores alumnos universitarios que deseen seguir estudios de postgrado en el extranjero, como también alianzas con otros países y aportes para los estudiantes de nivel técnico que quieran estudiar afuera.

Pero noté algo en este discurso, en el ámbito de asumir un compromiso con la regionalización y descentralización. Esfuerzos e intenciones de apurar los estudios que permitan sacar adelante los hospitales de Antofagasta, Tocopilla y Calama. Proyectos tan anhelados por miles de personas que han visto deteriorada su salud y el olvido por estos grandes centros asistenciales, durante tantos años. Pero les recuerdo, que es la misma promesa de otros tantos años.

No logro vislumbrar una cuenta de gestión de lo que se ha hecho hasta ahora, asumiendo los actos de corrupción y las irregularidades en la administración pública. Ni tampoco existen plazos para concretar lo anunciado. Entonces. ¡Qué puedo esperar como senador! ¿Creer? ¿No creer? ¿Confiar? ¿No confiar? ¡Hemos visto tantos ofertones de campaña durante tantos mensajes presidenciales! que es difícil asumir una postura de tranquilidad para lo que se ha prometido.

Lo más lamentable es que no hubo palabras y medidas para referirse a la escasez y altos precios de los alimentos, o las constantes alzas de los combustibles, la nula construcción de carreteras, reparación de calles avenidas y tantos otros problemas sociales que vivimos en nuestra región.

Nuestras arcas fiscales están llenas de millones de dólares y no se sabe cómo, cuando ni en qué invertir esta plata. Estamos ahorrando por ahorrar.

Los Ángeles Negros decían: “soy un contrato que se archiva, una noche de debut y despedida”. Espero que se cumpla al menos, la mitad de lo que se ofreció, porque el cielo sigue estando plagado de buenas intenciones.

INNOVACIÓN: “DESPUÉS DE MÍ, EL DILUVIO”

viernes, mayo 09, 2008

Se está discutiendo, en el Congreso Nacional, la creación del Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad, producto de la creación del impuesto específico a la minería, el cual, apoyé y aprobé enfáticamente en dos oportunidades. Impuesto que considero de toda justicia para nuestra región, pero aún escasos.

Los recursos, que contiene este fondo, no son menores. Estamos hablando de 400 millones de dólares que van aumentando año a año y que, actualmente, se han manejado bajo un criterio inaceptable y repugnable, desde Santiago hacia las regiones mineras. (Las que producen la riqueza nacional).

Me parece relevante discutir una institucionalidad, pero tengo la impresión, que se ha actuado con ineficiencia, avanzando en un sentido equívoco. Esta inmensa dispersión de esfuerzos, que ha permitido duplicar, triplicar y elevar a la “N”, potencia esfuerzos que no producen la rentabilidad que quisiéramos desde la perspectiva del uso de los recursos. Uno pierde la memoria con la cantidad de servicios públicos, que están administrando estos dineros, como también desde la perspectiva del fruto de los mismos.

Por ejemplo, el proyecto de gestión y administración territorial, en materia de cartografía digital, hasta la fecha no ha avanzado un sólo un centímetro. No se ha cambiado en nada las políticas gubernamentales, a pesar que el Senado aprobó por unanimidad, la creación del Sistema Nacional de Coordinación de Información Territorial, SNIT. Mientras tanto, el Servicio Hidrográfico de la Armada, el Instituto Geográfico Militar, el Servicio Aerofotogramétrico de la Fuerza Aérea, siguen cobrando precios prohibitivos para quienes quieran adquirir información territorial, ya que se sigue tratando de autofinanciar instituciones por la vía de vender servicios, sobrevalorando su precio, con una lógica irracional. ¿Por qué? Porque el Parlamento, no ha logrado que el Presupuesto de la Nación, entregue el financiamiento adecuado que permita liberar esa información, que sería de gran beneficio, para el desarrollo de nuestro país.

Tenemos estructuras de análisis erradas, cuando, en realidad, la innovación y la competitividad se abordan desde una lógica sistémica, integral y multidimensional, para poder, responder con eficiencia y oportunidad. Con esta actual institucionalidad, el mínimo común denominador es ineficiencia y dispersión de esfuerzos que terminan entorpeciendo el logro de buenos resultados.

En materia de estrategia, el Congreso Nacional, no ha puesto ni una sola coma en esos documentos y no ha aportado absolutamente nada, no porque no quiera hacerlo, sino porque, no ha habido voluntad, contraparte, espacio de diálogo por parte del gobierno, y con suerte, hemos actuado como jarrones decorativos en el diseño de la gran estrategia de innovación y competitividad.

Chile va por un camino equivocado. Sigue actuando con una lógica sectorial, y cada sector con su Ministro a la cabeza. Y, “después de mí, el diluvio”.