SIN LA MUJER, LA VIDA ES PURA PROSA

martes, abril 15, 2008


La decisión del Tribunal Constitucional, de acoger el requerimiento de 36 diputados de la Alianza, que solicitaron prohibir la distribución de la "píldora del día después" en el sistema público de salud, es una señal que demuestra discriminación y negación para aquellas mujeres que no tienen dinero para adquirirlas en las farmacias y que esperaban que en los hospitales y consultorios, estuviera disponible gratuitamente.

Esta medida es un grave retroceso para las libertades de las personas, en especial para las de escasos recursos, al no poder acceder a ella, de manera gratuita y así decidir, qué hacer con su intimidad, sexualidad y planificación de la natalidad.

El fallo confirma que se votó sin tener claridad en los estudios científicos que demuestren que la píldora del día después, es o no, abortiva. Por lo tanto, creo que el tribunal debió abstenerse o posponer su resolución, hasta que existiera claridad respecto a este tema. Pareciera que aún estamos buscando respuestas a qué fue primero. ¿El huevo o la gallina?.

La famosa píldora, no la podemos comparar como quien va a comprar el pan todos los días, ni tampoco significa que en Chile se está viviendo un libertinaje sexual de las mujeres, que se hubieran volcado a los consultorios o a las farmacias para adquirirlas y tratar de revertir algún embarazo no deseado.

El rol del Estado es de velar por satisfacer y dar respuesta a todas las necesidades de todas las personas, indistintamente de su condición social, económica, cultural o religiosa. ¡Es como si un Alcalde se negara a que circulen autos por las calles, porque a él no le gusta¡ ¿?.

Este dictamen es arbitrario y abusivo y atropella la dignidad de las personas (tanto de hombres y mujeres), y además, genera una visión unívoca del mundo, obedeciendo a una conducta estúpida, rayana en la intolerancia y francamente inaceptable.

Menos mal que se rechazó en forma unánime, el prohibir la venta de la “T” de cobre, y se desestimó declarar inconstitucional las normas sobre confidencialidad en la orientación y consejería a menores de edad, acerca del uso de los métodos de regulación de la fertilidad. O sea, enseñarles a los jóvenes a cuidarse y saber más de sexualidad.

Los municipios son los encargados de administrar los consultorios y éstos a su vez, los de entregar la píldora. Ante esta prohibición, algunas ideas. Las municipalidades podrían recurrir a las ONGs o instituciones de la sociedad civil, para entregarselas a mujeres de escasos recursos. Incluso el Estado podría subsidiar la píldora, aunque sea de forma transitoria.

Siempre recuerdo a mi padre que citaba al escritor Rubén Darío: “Sin la mujer, la vida es pura prosa”.

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