MONUMENTO A LA INEFICIENCIA

viernes, marzo 28, 2008

Un amigo me preguntaba hace unos días, cuáles eran los monumentos que tenía nuestra región. Le nombre varios. Los naturales, los patrimoniales, arqueológicos, de interés turístico, en fin. Pero le dije que también que existían otros y no menos importantes. ¡Los monumentos a la ineficiencia! Que no sólo se encontraban en la administración pública (refiriéndome quienes tienen un puesto directivo o de alta responsabilidad), sino que también, los había en el ámbito privado, con muchos ejemplos.

Conocemos casos emblemáticos como el largo peregrinar de los proyectos de mejoramiento del acceso a La Portada, perjudicando gravemente el turismo regional durante ya, varios años. ¡La tan anhelada doble pista que una el norte grande, que muchos hemos peleado!

En 1996 el Alcalde de Antofagasta, Pedro Araya, con su gran sensibilidad social, proyectaba la construcción del Hospital Norte. Sólo después de varias promesas y primeras piedras casi transformándose en pirámide, hoy abre sus puertas a la comunidad, pero a modo de prueba de fallos (igual que en computación), este hospital “sin camas”, tardó 12 años en construirse, con muchos fallecidos que no alcanzaron a llegar a tiempo al Regional.

¿Cuantos años lleva el traslado de Chuquicamata a Calama y que aún no termina?

Para qué hablar del Nudo vial a Chiu-Chiu y la construcción del famoso puente (que aún no existe al igual que el de Chiloé). ¡Un verdadero desastre!

El poblado de Quillagüa, ¡casi llegando al Bicentenario de la nación y sin agua potable! ¡La ruta costera que uniría Antofagasta con Taltal! Los problemas con la planta de tratamiento de aguas servidas en Calama. ¿Qué pasa con la construcción de un nuevo Hospital Regional y cuantos años llevamos con la famosa construcción de un nuevo vertedero para Antofagasta? Casas a medio terminar, pero entregadas en ceremonias públicas. ¡Cómo se juega con la dignidad de la gente! Parques y paseos abandonados y a medio terminar. Y la famosa cárcel de Antofagasta, con la cual la empresa “a cargo de su imaginaria construcción” sólo dejó desgracias en nuestra zona. Y para qué nombrar a Tocopilla, donde la gente se muere de hambre y sin oportunidades de ver mejorada su calidad de vida.

Pero también acogemos a grandes proyectos inmobiliarios, ¡que se comprometen incluso a crear áreas verdes y no lo hacen, que prometen seguridad, cuando no la hay, con tuberías de gas que pasan al lado de conductos eléctricos y fallas en diseño e infraestructura! Pero, se siguen construyendo casas y vendiendo como pan caliente, cuando no existen ni calles pavimentadas, ni dobles pistas, ni semáforos o señalética.

Mi amigo quedó sorprendido con tantos monumentos que le nombré y sólo atinó a decirme ¡Qué bonito que debe ser vivir en el norte! ¿No?

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