LA SILLITA MUSICAL

viernes, enero 11, 2008

“Nadie se va a repetir el plato”, con esta frase Michelle Bachelet sorprendía al país, al asegurar que ninguna persona, que ya hubiese sido parte de gobiernos anteriores, volvería a ocupar una silla. Sólo caras nuevas.

Este segundo tiempo como lo han llamado, con una D.T. a la cabeza, ha demostrado la influencia partidista de quienes forman la coalición gobernante. Guardar, asegurar e influir en los cupos y, no específicamente, para quienes tienen conocimientos o afinidades al cargo.

Lamentablemente no están las mejores personas ni las más adecuadas, recurriendo siempre a los grandes “pesos pesados” o a quienes manejan mejor “la muñeca política”.

Cada ministerio, subsecretaría o institución pública, se ha transformado en un botín de guerra, en un cuoteo político y repartija de cargos que la concertación nos ha tenido acostumbrados. Dejando de lado la carrera funcionaria, como mérito suficiente de imparcialidad, eficiencia, de hacer bien la pega y dar testimonio de respaldo a quienes llevan años haciendo bien su trabajo.

En el último mensaje de la presidenta a los nuevos intendentes del país les dijo: “este segundo tiempo es de realizaciones”, entonces el primero qué fue, ¿ensayo, prueba, experimento, achunte? Las personas ya perdieron la credibilidad frente a las autoridades, sienten que nada, ni nadie los representa, y al contrario, son los mismos quienes ostentan el poder por el poder, por la gente, pero sin la gente.

Un dato importante, dado a conocer por la Unidad Especializada Anticorrupción del Ministerio Público, fue el de una cifra impresionante: mil 200 casos de corrupción, ingresados durante el año pasado. Aquí caen los empleos brujos, EFE, Chiledeportes, alcaldías, en fin, son cientos. Con esto queda en la comunidad, una sensación de impunidad con las penas que reciben los acusados. La baja aprobación en las encuestas del actuar del gobierno, de los partidos políticos y de quienes hacemos política, nos debe llamar a la reflexión y actuar rápidamente.

Lo que más me preocupa es qué va a pasar con aquellas personas que siempre han vivido a costa de cargos públicos, pero designados políticamente. ¿Qué van a hacer el día, en que se les entregue el sobre azul? ¿De qué van a vivir?

De qué sirve decir que quienes ejercen el poder y alta responsabilidad pública, deben responder políticamente frente a sus actos. Si luego de detectadas las irregularidades, fraudes, desvíos de fondos públicos o financiamiento oscuro de campañas políticas, estos mismos personajes, son “cambiados” o “rotados” del cargo, en una especie de baño María, para luego volver majestuosamente mesiánicos, hablando de ética, moral, transparencia y decencia.

Me pregunto, si este “segundo tiempo” será corto, o se llegará a un alargue, penales o al gol de oro. Qué pasará con las promesas inconclusas, la pérdida en la capacidad de asombro frente a una sillita musical donde siempre les toca a los mismos. Mientras muchos siguen bailando con la fea.

1 comentarios:

José Luis Contreras Muñoz dijo...

La silla musical es un juego,al que muchos se acostumbraon hace mucho rato.