HASTA PA’ MORIRSE HAY QUE ESPERAR

jueves, enero 31, 2008

Estamos viviendo en la cultura de la llamada en espera, de la eterna fila única, de la atención en salud para seis meses, de los bancos para clientes y para los que no lo son. Estamos en la época de la contestadora automática, del número 800 o el 600, espere en línea no corte, su llamada es importante para nosotros, su llamada será transferida a nuestros ejecutivos, nuestros ejecutivos se encuentran ocupados, intente más tarde. Se cayó el sistema y el Internet, le queda sólo un minuto más de conversación, no tiene saldo para realizar la llamada, su llamada será transferida a un buzón de mensajes, se cortó la luz, se cortó el agua, no le queda cupo en su tarjeta, no le puedo recibir el cheque, el computador no enciende le entró un virus, atendemos de lunes a viernes hasta las 18.30 horas, y si ocurre un imprevisto el sábado, hay que esperar hasta el lunes siguiente. Si uno llega atrasado 2 minutos, te deja el bus o pierdes el avión. Pero si es al revés y el transporte atrasa su salida, ¡nadie te da explicaciones!

¡Dónde esta la relación cara a cara, en la cual mi generación creció! Ese del conversar las cosas de frente mirándose a los ojos y quizás donde todo era más sencillo. Dependíamos menos de las cosas materiales. Hoy todo es tan informal. Estamos entregados a las tecnologías, pero el problema es que las tecnologías también fallan, porque fueron creadas por los humanos y los humanos cometemos errores.

Ocurre lo mismo con los tiempos que manejan las autoridades, nada es importante, todo puede esperar. Perro vagos, falta de basureros, semáforos, plazas, calles sin pavimentar, cráteres lunares en las veredas, delincuencia, tráfico de drogas, prostitución infantil, casas recién construidas que se caen, llueven o trisan, y tantas otras.

La gente necesita satisfacer sus necesidades rápidamente y más ante una emergencia o una catástrofe. Nadie elige una mala hora o un mal lugar para que le ocurra una desgracia. Somos el país más sísmico del mundo. Se nos enseña cómo debemos actuar frente a un tsunami, pero no sabemos qué hacer para un terremoto. ¡Qué dicotomía!

El desarrollo humano se refleja en el grado de satisfacción que tiene una persona de lo que le ofrece el entorno en donde vive, trabaja o desenvuelve. No puede ser posible, que en plena sociedad de la información, queden de lado cosas tan básicas e indispensables, como que existan poblaciones que aún no tienen agua, luz o alcantarillado o no se le pida la opinión a la gente, cuando se va a tomar una decisión tan importante para ellos.

Por eso cuando llega la hora de estirar la pata, hay que dejar todo saneado y tratar de agarrar un cupo en el cementerio. Por eso recuerdo tanto a mi amigo Juanito. “Si hasta pa’ morirse hay que esperar”. ¡Fue lo último que dijo!

Comparto con ustedes esta amena entrevista

jueves, enero 24, 2008

LA SILLITA MUSICAL

viernes, enero 11, 2008

“Nadie se va a repetir el plato”, con esta frase Michelle Bachelet sorprendía al país, al asegurar que ninguna persona, que ya hubiese sido parte de gobiernos anteriores, volvería a ocupar una silla. Sólo caras nuevas.

Este segundo tiempo como lo han llamado, con una D.T. a la cabeza, ha demostrado la influencia partidista de quienes forman la coalición gobernante. Guardar, asegurar e influir en los cupos y, no específicamente, para quienes tienen conocimientos o afinidades al cargo.

Lamentablemente no están las mejores personas ni las más adecuadas, recurriendo siempre a los grandes “pesos pesados” o a quienes manejan mejor “la muñeca política”.

Cada ministerio, subsecretaría o institución pública, se ha transformado en un botín de guerra, en un cuoteo político y repartija de cargos que la concertación nos ha tenido acostumbrados. Dejando de lado la carrera funcionaria, como mérito suficiente de imparcialidad, eficiencia, de hacer bien la pega y dar testimonio de respaldo a quienes llevan años haciendo bien su trabajo.

En el último mensaje de la presidenta a los nuevos intendentes del país les dijo: “este segundo tiempo es de realizaciones”, entonces el primero qué fue, ¿ensayo, prueba, experimento, achunte? Las personas ya perdieron la credibilidad frente a las autoridades, sienten que nada, ni nadie los representa, y al contrario, son los mismos quienes ostentan el poder por el poder, por la gente, pero sin la gente.

Un dato importante, dado a conocer por la Unidad Especializada Anticorrupción del Ministerio Público, fue el de una cifra impresionante: mil 200 casos de corrupción, ingresados durante el año pasado. Aquí caen los empleos brujos, EFE, Chiledeportes, alcaldías, en fin, son cientos. Con esto queda en la comunidad, una sensación de impunidad con las penas que reciben los acusados. La baja aprobación en las encuestas del actuar del gobierno, de los partidos políticos y de quienes hacemos política, nos debe llamar a la reflexión y actuar rápidamente.

Lo que más me preocupa es qué va a pasar con aquellas personas que siempre han vivido a costa de cargos públicos, pero designados políticamente. ¿Qué van a hacer el día, en que se les entregue el sobre azul? ¿De qué van a vivir?

De qué sirve decir que quienes ejercen el poder y alta responsabilidad pública, deben responder políticamente frente a sus actos. Si luego de detectadas las irregularidades, fraudes, desvíos de fondos públicos o financiamiento oscuro de campañas políticas, estos mismos personajes, son “cambiados” o “rotados” del cargo, en una especie de baño María, para luego volver majestuosamente mesiánicos, hablando de ética, moral, transparencia y decencia.

Me pregunto, si este “segundo tiempo” será corto, o se llegará a un alargue, penales o al gol de oro. Qué pasará con las promesas inconclusas, la pérdida en la capacidad de asombro frente a una sillita musical donde siempre les toca a los mismos. Mientras muchos siguen bailando con la fea.

CRISIS DEL COBRE

La entrada en vigencia de la Ley de Subcontratación, trajo consigo fiscalizaciones realizadas por la Dirección del Trabajo, que a su vez, transformaron las empresas, en recursos de protección ante los Tribunales de Justicia.

Chile debe asegurar que los principios y los derechos laborales internacionalmente reconocidos, sean protegidos por su legislación interna. Hay protocolos firmados por distintos protagonistas, leyes para proteger a los trabajadores y la entrada en vigencia de la ley de subcontratación.

La ley entiende por subcontratación a aquellas obras o servicios que se ejecutan o prestan en forma habitual, permanente y periódica.

El capital más importante de una empresa es su gente y sus familias, junto con su pasar social, calidad de vida y por supuesto el trabajo que desarrolla, por esto las empresas deben acatar la ley pero también la Dirección del Trabajo, debe preservar la constitución empresarial, actuando con imparcialidad para llegar a consensos entre empresa y trabajadores.

Esta cultura del tira y afloja, entre empresarios y Gobierno prepara muy mal a Chile para enfrentar con éxito los acuerdos económicos internacionales. Los ejecutivos mineros, deben comprender que la empresa, la construyen también sus trabajadores y deberían sentirse orgullosos de quienes quieren ser parte de ellas, mientras que el Gobierno debe respaldar los esfuerzos empresariales, que se realizan para mejorar las condiciones laborales. Aún nos falta mucho, pero estamos avanzando.

Las empresas deben acatar la determinación de la Dirección del Trabajo, ya que de lo contrario las manifestaciones que hemos visto en los últimos días, con más de doscientos detenidos, se pueden acrecentar. No comparto en absoluto las actitudes violentistas y sólo debe buscarse diálogo entres los mineros, las empresas y las autoridades.