CHUQUI PATRIMONIO MUNDIAL: ¿ESTAMOS PREPARADOS?

viernes, octubre 05, 2007

La declaración de una ciudad como patrimonio, convierte a ese espacio en un legado, no sólo para quienes habitan en él, sino para toda la humanidad y obliga al país al que pertenece, a incrementar recursos económicos con el fin de conseguir su protección, defensa y preservarla a través del tiempo.

Una de las ventajas que supone la calificación de una ciudad como patrimonio, es su reflejo en la promoción turística tanto nacional como extranjera. Los chuquicamatinos, calameños, nortinos, en fin todos los chilenos, ¿estamos preparados para que nos declaren “patrimonio de la humanidad”?

Hay mucha expectación social e interés local y regional por tratar de conseguir esto, pero, ¿qué realmente hemos hecho por nuestras actuales ciudades? ¿Hemos sabido valorar nuestro actual patrimonio histórico y cultural, nuestros recursos naturales, nuestras tradiciones y memoria histórica, hemos recorrido nuestra región en vez de salir de vacaciones a otros lugares más atractivos o exóticos, conocemos realmente cada rincón de nuestras ciudades o siempre hablamos de lo bonito que tiene tal o cual país, le hemos contado cada historia de vivencia y sufrimiento de quienes han hecho región, a nuestros hijos?

Una ciudad la construyen las personas valorando lo que se tiene y se ha heredado, y así mismo, lo que se mantiene por los años, conservando tradiciones ancestrales, culturales e históricas. ¿Les hemos enseñado a nuestros hijos, a quienes nos visitan y a nosotros mismos, a no botar basura en nuestras calles, ni rayar las paredes de cuanta casa o patrimonio arquitectónico nos rodea, hemos defendido la naturaleza que nos acoge, hemos hablado bien de nuestras ciudades, alguna vez llevamos a nuestras casas algún “recuerdo” del patrimonio que hoy adorna nuestro living o jardín y hasta se nos olvida que existe, o es que recién con el cierre de Chuquicamata, comenzamos a valorar lo que alguna vez tuvimos?

Si con los pocos recursos económicos que nos “devuelven” o que “alcanza”, después que miles de trabajadores han rasgado la tierra para exportar el sustento de un país completo y nuestras familias han sufrido por vivir en las ciudades más cara de Chile, ¿sabremos aprovechar los recursos que la autoridad designe para cuidar nuestro anhelado patrimonio de la humanidad?


No sólo hay que seguir manteniendo viva nuestra identidad y tradiciones que generación tras generación se han transmitido, debemos cambiar nuestra concepción del entorno que nos cobija y respetar a quienes también tenemos como vecinos, aprender a querernos y valorarnos por lo que cada persona hace y piensa y no por lo que tiene u ostenta. Sólo así podremos estar preparados para enfrentar la responsabilidad de testimoniar lo que se vivió en cada rincón, intercambiar recuerdos y valores que nos hacen más humanos y ser un ejemplo concreto de amor y constante preocupación, por lo que actualmente tenemos y no arrepentirse de lo que alguna vez tuvimos.

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