"SENTADOS EN EL ANDÉN"

viernes, agosto 24, 2007

El año 1981 se dictó el decreto ley Nº 3.551 que dispuso un régimen de remuneraciones para el sector público, estableciendo en su artículo 40 una “asignación especial” no imponible para el personal docente dependiente del Ministerio de Educación.

Para hacer efectivo el pago de este beneficio se fijó un calendario que debía ser cumplido entre 1981 y 1984. Sin embargo, la mayoría de los profesores no alcanzaron a recibir el 100% de la asignación, a pesar que el Gobierno Militar fijó el mes enero de 1988 como último plazo para el pago de este derecho.

Hasta la fecha, la deuda histórica con los profesores se mantiene; pese a ser reconocida por los tres Gobiernos de la Concertación y este cuarto que lleva la mitad. El Congreso y hasta el poder judicial lo han reconocido, sin embargo, nadie le pone fecha, ni firma al pronunciamiento político.

En mayo del 2006, tanto la Cámara de Diputados como el Senado, aprobaron unánimemente dos proyectos de acuerdo, dirigidos a la Presidenta Michelle Bachelet, con el propósito que evaluara las medidas que permitieran pagar esta gran deuda histórica y, a la fecha, no existe nada.



Es un gran problema de orden moral que el Estado de Chile no puede desconocer.En nuestro país murieron cinco mil profesores esperando que se les pagara lo que siempre fue de ellos, y otros miles, han llegado hasta la Justicia con el propósito de conseguir esta indemnización compensatoria, que en algo alivie los años de sufrimiento.

No sólo se han maltratado a los profesores mediante la vía pecuniaria, sino que hemos sido testigos de jornadas donde a los profesores los han maltratado física y psicológicamente, tanto por alumnos y apoderados y, engañados por autoridades de turno que los han esperanzado en un lema de campaña política. Cómo les explicamos que en los excedentes del precio del cobre, en la sólida macroeconomía nacional, en los tratados de libre comercio, el gran flujo económico y en el crecimiento del país, los profesores no están considerados. A pesar que ellos son los constructores de vidas y del éxito que han adquirido grandes personajes de nuestra historia, que no han movido un dedo, por reivindicar y hacer justicia.

Hay muchos problemas en torno a las remuneraciones y al entorno de trabajo en que se desempeñan los maestros. La infraestructura deficitaria de los establecimientos, la crítica social que viven a diario por la mala evaluación de la calidad de la educación o las leyes que rigen la carrera funcionaria, que en poco ayudan a la estabilidad emocional, familiar o laboral.

Donde quedó el respeto a los normalistas que forjaron a miles de niños y niñas que hoy se han convertido en autoridades y que les han dado la espalda. Dónde quedaron las palabras tiernas “al maestro con cariño”, donde quedó el reconocimiento al profesor educador que nos preparaba para la vida, forjador de valores, sueños y esperanzas. Aún sus almas siguen rondando entre salas de clases y sonidos de campanas, esperando como Penélope, sentados en el andén.

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