UN, DOS, TRES: “PROBANDO”

jueves, julio 12, 2007

Existe una sensación de desamparo, rabia e impunidad, frente a los hechos violentos que estamos acostumbrados a vivir a diario. Hay una tremenda debilidad del sistema de justicia, y por ende de los encargados de hacerla cumplir.

No sólo los jueces han sido demasiado garantistas, sino que el mismo Gobierno, con los parlamentarios de la Concertación, han estado más preocupados de los derechos de los imputados, y no de la seguridad de la gente decente (víctimas).

Lo que ocurrió con la implementación acelerada por parte del Gobierno, de los Tribunales de Familia, donde al final la comunidad volcó sus problemas y reventó el inicio de un sistema trunco, donde ahora somos testigos de funcionarios y jueces de estos tribunales trabajando hasta 14 horas diarias, por tratar de descongestionar el trabajo, con escasísimos recursos, tanto económicos como humanos y bajo una fuerte presión y crítica social.

A un mes de la entrada en vigencia de la Ley Penal Juvenil, aún no se terminan los trabajos de los centros cerrados y semicerrados. A pesar que la autoridades tuvieron más de un año para hacerlo.

Hace unos días, junto al Senador Alberto Espina, dimos a conocer un estudio desarrollado por la Oficina de Fiscalización Contra el Delito (Ficed). La investigación tuvo como base, datos oficiales del Ministerio Público y Carabineros. Se pudo establecer que durante el 2006 sólo en nuestra región fueron contabilizadas casi siete mil denuncias por delitos graves (robo, tráfico de drogas y abusos sexuales), lo que da un promedio de un delito cada 75 minutos.

Sin embargo, lo más trascendente de este estudio es el alto grado de impunidad con que obraría la justicia, ya que de las mil 464 personas que resultaron detenidas por estas causas, 981 obtuvieron su libertad en forma inmediata y de los 466 que efectivamente enfrentaron procesos y fueron condenados, 222 personas cumple su pena fuera de la cárcel.

En el caso de los robos, sólo el 3% de las denuncias termina con el delincuente en prisión efectiva, de ellos el 70% es reincidente. En lo relativo al tráfico de drogas, el 60% de los detenidos no pasó ni un solo día en la cárcel y, la tasa efectiva de cumplimiento de pena en la cárcel apenas llega al 14% de las denuncias. Respecto a los delitos sexuales, el 46% de los detenidos fue puesto en libertad a los pocos minutos y que las denuncias que terminan con el acusado tras las rejas equivalen al 1,5% del total.

Con esto estamos diciendo que la mitad de los delitos graves que se comenten en la región, quedan en la impunidad absoluta y, mi llamado es a corregir el rumbo, antes que sea demasiado tarde. Ya estamos siendo testigos que la misma gente está haciendo justicia con sus propias manos. Las autoridades a cargo de hacer cumplir las medidas que deben resguardar la seguridad de todos nosotros, hacen muy propia la frase: Un, dos, tres: “Probando”.