CHILE UNA NUEVA MIRADA

jueves, junio 14, 2007

Los Mapamundi tradicionalmente son presentados desde la perspectiva de los primeros cartógrafos y geógrafos, con una percepción euro céntrica y el hemisferio norte hacia arriba, lo que era natural para ellos ya que desde siempre la Estrella Polar orientó su navegación, marcando el polo norte.

Pero, como lo expresa Bateson: “El mapa no es el territorio”; no es la realidad, sino solo una representación. Una cosa es modelar la realidad -simplificarla- para poder abordarla y analizarla desde un punto de vista conceptual. Pero otra, muy distinta, es creer que el modelo simplificado “es” la realidad.

Lógicamente la representación es subjetiva, intrínseca al individuo, depende de la perspectiva y el entorno cultural. Para la sicopedagogía el sujeto y su realidad son inseparables, según especialistas como Kuhn y Piaget, el conocimiento no es innato ni tampoco producto de alguna suerte de intuiciones, abstracciones o generalizaciones provenientes de experiencias sensoriales. El conocimiento se construye, por lo tanto, no es un estado sino un proceso dinámico en permanente cambio.

Desde la perspectiva de Hymes: “El desarrollo cognitivo y lingüístico está altamente marcado por el impacto del mundo social y cultural en el que se vive; en especial, por padres, compañeros y maestros”. Por su parte, Francisco Varela nos señala que: “Cada vez aparece más firme la convicción de que la conciencia no puede ser entendida como algo individual y privado; es un fenómeno fundamentalmente ínter subjetivo, colectivo”.

Este marco teórico nos sirve para analizar la teoría de la percepción, el efecto del mapamundi tradicional en la conformación del mapa mental de los individuos en nuestra realidad del hemisferio sur.

Afirmar que el norte debe ir arriba es una norma o estándar que no es tal, que carece de fundamento y conforma una convención falsa, aún cuando está profundamente arraigada en el subconsciente colectivo. En efecto, desde el espacio la tierra se ve como un geoide, una esfera levemente achatada en dos extremos, si el lector imagina una circunferencia verá que no tiene arriba ni abajo, lo mismo pasa cuando se observa la luna llena. La falsa convención intenta mostrarnos el eje sobre el cual la tierra gira en un día o, si se quiere, el alineamiento de los campos magnéticos por la rotación de la tierra sobre un eje.

Desde tiempos antiguos los individuos se han orientado por sus estrellas y otros cuerpos celestes, en el hemisferio norte o boreal la más brillante es la Estrella Polar, que marca una clara orientación hacia el polo norte, iluminando a navegantes y viajeros. Sin embargo, en el hemisferio sur o austral, en sus latitudes medias y altas, dada la curvatura de la tierra no es posible ver la Estrella Polar, nuestros ancestros andinos y patagones desde el fondo de los tiempos -y hasta hoy- orientaron sus desplazamientos de acuerdo a su propio orden celeste. En una noche oscura, al mirar el cielo encontraban la inmutable y brillante Cruz del Sur o Marca del Petrel, que en su extensión más larga marca con precisión el polo sur, actuando en los pueblos de estas latitudes como faro orientador.

Intentando decodificar la conformación de nuestro mapa mental, en necesario tener presente el entorno histórico-cultural el que, primero, se presenta una perspectiva cristiano occidental centrando el foco de atención en el Mar Mediterráneo; luego, nos presenta un enfoque Euro-céntrico, que da foco de atención al Océano Atlántico. Adicionalmente en Chile, a lo largo de todo el proceso educativo, se enseña nuestra geografía como “una larga y angosta faja de tierra”, como una loca geografía, por otra parte, América se describe y presenta en los mapas como “el Finís Terrae”, en el extremo del mundo, en el confín austral. Estas caracterizaciones son muy relativas y sólo tienen validez según la perspectiva con que se mire.


Siguiendo lineamientos de la Programación Neurolingüística, podemos señalar que esta toma de conciencia o percepción inducida, configura en nuestro mapa mental evidentes distorsiones, disfuncionales con la nueva realidad. La inadecuada presentación de un objeto o un sujeto, genera imágenes equívocas, convenciones o estándares que no tienen fundamento, distorsionando los mapas mentales de las personas, alterando las relaciones topológicas, geométricas y de distancias. Es lo que ocurre con la presentación tradicional del mapamundi.

El siglo que emerge muestra una nueva realidad, la globalización claramente ha cambiado las relaciones topológicas cambiando la centralidad, el nuevo pivote geográfico se ha desplazado hacia la cuenca del Océano Pacífico, allí están las economías más dinámicas, los mercados emergentes, las mayores concentraciones de población y nuestros promisorios flujos comerciales. Ante nuestros ojos emerge una nueva realidad, imperceptiblemente hemos quedado emplazados en una posición geopolítica estratégica, el cambio en la centralidad altera la conectividad y accesibilidad, como cuando controlamos el Estrecho de Magallanes, lo que no permitió un claro predominio regional. Debemos tomar y formar conciencia de esto, de allí la importancia de sacudirnos de los convencionalismos falsos y de las miradas con per
spectiva ajena, para enseñar a las nuevas generaciones “UNA NUEVA MIRADA”.

Es tiempo de reemplazar la tradicional visión (euro céntrico) desde la perspectiva del hemisferio norte, para mostrar el mundo desde la perspectiva de todas las personas que viven en el hemisferio sur. Hemos dejado de estar en el confín del mundo, hemos salido del Finís Terrae, la globalización nos ha emplazado en el centro del nuevo mundo, en el nuevo Mare Nostrum. Mirados desde la perspectiva del sudeste Asiático no somos una franja larga y angosta sino que, unos vecinos cuyo emplazamiento geográfico domina gran parte del Océano Pacífico, representando una ancha plataforma comercial para la penetración en América Latina, que además presenta antecedentes políticos, económicos, culturales y comerciales que generan amplios espacios de confianza para la asociatividad. Desde las poderosas economías de la Cuenca del Pacífico se nos mira con respeto y admiración, dan cuenta de aquello los innumerables TLC -Tratados de Libre Comercio-firmados por nuestro país, lo que constituye un valioso activo que debemos cuidar y tenemos el deber de capitalizar y proyectar.

No podemos permitir que se siga configurando en el mapa mental de las nuevas generaciones una mentalidad de marginalidad geográfica que no es tal, una condición de insularidad o aislamiento que limita nuestra prospectiva. El mapa no es la realidad sino nuestra percepción de ella, representa lo que tenemos configurado, predeterminado o prejuiciado. Es nuestra responsabilidad corregir este equívoco, abriendo los mapas mentales de las nuevas generaciones de chilenos, proyectándolos a las realidades emergentes, promoviendo “NUEVAS MIRADAS”.


Más que amenazas para el país estamos en el umbral de múltiples oportuni
dades que esperan espíritus inquietos y emprendedores. Para tener éxito en el mundo global, Chile necesita nuevas miradas, enfoques sistémicos en las más diversas áreas, donde el ser humano mire más allá de si mismo, un enfoque planetario, una ética integradora, que valore la diversidad, colaboración, creatividad, responsabilidad y espíritu innovador. Este es un llamado con un sincero sentido inspirador, invitando a todos a una mirada inquieta, pluralista, con disposición a sorprenderse y sorprender, con capacidad asociativa, promoviendo el cambio y la innovación en toda la dimensión humana.

1 comentarios:

EDITOR dijo...

Que Buenos los Mapas Senador....
Saludos