A 16 AÑOS DEL ALUVIÓN

lunes, junio 18, 2007


Por Daniza Urrutia
El Mercurio de Antofagasta

A 16 años de ocurridos los trágicos aluviones continúa en la memoria de Antofagasta las 91 víctimas fatales y los 16 desaparecidos en aquella madrugada del 18 de junio de 1991. Los seis aluviones producto de una sorpresiva lluvia torrencial dejaron una huella que difícilmente podrá ser olvidada.

La tragedia comenzó cuando múltiples flujos aluvionales que descendieron por las quebradas de Antofagasta dejaron en evidencia las debilidades de nuestras ciudades frente a catástrofes naturales.

Hubo un daño importante en 2.464 viviendas y destrucción total de 493, lo que significó varios miles de damnificados de mayor grado, por cuanto en menor proporción toda la población se vio afectada por anegamiento de sus viviendas, suspensión del suministro de agua y energía eléctrica, dificultades de tránsito, suspensión de actividades laborales y clases, contaminación por polvo, entre otros problemas.

ORIGENES
De los registros obtenidos en las estaciones de Cerro Moreno y la Universidad Católica del Norte, se estima que este fenómeno correspondió a la presencia de un sistema frontal desarrollado por masas de aire polar provenientes de latitudes australes, más el efecto acumulativo de una corriente de chorro de alturas que se incorporó al fenómeno anterior.

Estos fueron los factores que ocasionaron las fuertes ráfagas de viento, las precipitaciones con gran intensidad y duración, y el desencadenamiento posterior de grandes aluviones que bajaron desde las quebradas de la Cordillera de la Costa hacia la ciudad.

Cabe recordar, que hacia el domingo 16 de junio de 1991, las fotos desde satélite observadas en la Dirección Meteorológica de Cerro Moreno, localizaban un frente irregular que se emplazaba hacia la zona central del país. Nada hacía presagiar que dicho frente pudiera alcanzar hasta la Segunda Región.

Sin embargo, el lunes 17 continuaba la lluvia en el Norte Chico, alcanzando ribetes de temporal. No obstante, el frente comenzó su manifestación en la Segunda Región de sur a norte. Alrededor de las 19.30 horas comenzó a llover en Taltal, precipitación acompañada con fuertes marejadas y viento.

En Antofagasta, cerca de las 20 horas comenzaron a aparecer ráfagas de viento, originando marejadas que obligaron a cerrar el puerto para embarcaciones menores.

QUEBRADAS
Pasada la medianoche comenzó a manifestarse una neblina que las 00.30 horas del día 18 se transformó en densa garúa, acompañada por fuertes vientos que continuarían hasta el término de la lluvia.
A las 01.00 la garúa se había transformado en lluvia intensa. A esa hora se habían registrado 0,5 mm. de agua caída. Aproximadamente a las 03.00 de la madrugada la lluvia tuvo un nuevo aumento de intensidad.

En directa relación con los aluviones generados por la precipitación ocurrida el 18 de junio, se pueden identificar de norte a sur las siguientes quebradas: La Chimba, Valdivieso, Prat B, Salar del Carmen, La Cadena, El Ancla, Circunvalación Alto, Baquedano, Uribe, El Toro, Caliche-Playa Blanca, Carrizo-La Negra, Jardines del Sur, Huáscar, Roca Roja y Coloso.

EFECTOS
La madrugada del 18 de junio alrededor de las 3 de la madrugada se inició una lluvia torrencial que duró aproximadamente tres horas, período en el que se registraron 45 mm. de agua caída en Antofagasta y de 52 mm. en Taltal.

Dada la magnitud de las precipitaciones y las características del suelo con casi nula absorción se produjo un fenómeno de captación de agua hacia las distintas quebradas con arrastre de barro en cantidades enormes y que se convirtieron en verdaderos ríos en que la altura en algunos lugares superó los dos metros.

La fuerza con que el aluvión descendió a la ciudad significó el arrastre de rocas, arbustos y luego todo lo que se opuso en su trayectoria: personas, vehículos y casas. Esto derivó en una gran cantidad de muertos, heridos, desaparecidos y damnificados, con pérdidas materiales de 70 millones de dólares.

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