PÁJARO DURMIENTE, TARDE HINCHA EL VIENTRE

domingo, mayo 20, 2007

Los tiempos que maneja la autoridad política, encargada de dar respuestas a las necesidades de la población, son extremadamente largos. Existe una falta de sensibilidad que ya es parte de un sistema de trabajo, arraigado profundamente dentro del servicio público: actuar frente a hechos consumados y seguir mirando cómo la pelota sigue dando botes, mientras nadie se hace cargo de su responsabilidad. Es pan de cada día ver a émulos de Poncio Pilatos, lavándose las manos. Es fácil echarle la culpa al empedrado, cuando éste no habla.

Respecto de la contaminación, las empresas se encogen de hombros, nadie responde por los indicadores de Cáncer. El plomo en Antofagasta, tiene con daño irreversible a los vecinos y sus niños. ¿Y el petcoke en Tocopilla?, ¿no se oye Padre?. Cuando mueren 12 trabajadores en la carretera, asoma la presencia de autoridades preocupadas del estado de la Panamericana anunciando recursos para su mejora, cuando el hospital base regional se cae a pedazos, sostenido por la benevolencia de ratones, palomas y cuanto bicho compone la fauna local, se anuncian estudios de prefactibilidad y de un anteproyecto que quizás será un proyecto a futuro.

Tantas promesas y plazos incumplidos para mejorar la planta de tratamiento de aguas servidas en Calama, que al final los pobladores tomaron la solución por sus manos y la incendiaron. Las plagas de ratones, garrapatas y la basura a destajo desparramada por las calles. La falta de infraestructura vial y el desordenado crecimiento urbano y la conocida postergación de Taltal, Ollagüe, San Pedro de Atacama, María Elena y Sierra Gorda.

Como contrapartida, observamos cómo el Gobierno de la Concertación sigue gastando y concentrando la plata en Santiago, lo hemos visto una vez más con los recursos del “royalty” y, sin la más mínima vergüenza, pretenden regalar 290 millones de dólares a los usuarios del TranSantiago. Y para que los ingenuos habitantes de regiones se queden tranquilos, anuncian inversiones en obras públicas. ¿Cómo les quedó en ojo?.

Estamos siendo testigos de pequeños estallidos sociales. Movilizaciones de los estudiantes secundarios, las demandas no satisfechas de los profesores, funcionarios de la salud, empleados fiscales, funcionarios municipales, los subcontratistas y los trabajadores por turno, el dramático problema del consumo y tráfico de droga o la alta tasa de suicidios, conllevan a que los ciudadanos, vean deteriorada su calidad de vida. En Chile, no hay desarrollo humano. No existe plena satisfacción frente nuestros requerimientos de supervivencia que en muchos casos son básicos.

La ciudadanía tiene que estar más alerta, apretar y exigir a sus parlamentarios y autoridades públicas, para que trabajen en equipo. La unidad es lo único que da fuerza. Un voto en el parlamento, no es lo mismo que seis u ocho. Para luchar por la región, no existe la derecha o la izquierda, porque en la división abunda la debilidad. Y como decía mi abuelita: “Pájaro durmiente, tarde hincha el vientre”.

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