TOMA CHOCOLATE, PAGA LO QUE DEBES

jueves, marzo 22, 2007

Con la nefasta implementación del Transantiago, se está manifestando el fracaso de la gestión territorial durante los cuatro gobiernos de la concertación. No ha habido racionalidad, planificación y ecuanimidad y sólo se le ha entregado al mercado, la expansión de las ciudades, sin que exista voluntad de cautelar el bien común y el bien superior por parte de la autoridades públicas.

El Transantiago es el homenaje al fracaso de una política donde no existe planificación y descentralización, expresión elocuente en una ciudad congestionada, altamente centralizada, en un proceso de concentración creciente y devastador, que raya en lo grotesco, mientras en la regiones, las calles se asemejan más a los campos de marte, las veredas a socavaciones lunares y el transporte público a carretas con bueyes.

Ninguna medida va a solucionar el problema del transporte público en Santiago. Va a incrementarse en el tiempo, ya que basta mirar las cifras que entrega el Censo del 2002, para darnos cuenta que la tasa de migración hacia Santiago y el crecimiento vegetativo de este conglomerado urbano, es muy superior al promedio de las regiones y, en consecuencia, allí se expresa un nuevo fracaso de la concertación. No han logrado establecer una política de descentralización e incentivos para vivir en regiones. Al contrario, las autoridades están generando un proceso de concentración creciente que se está transformando en un círculo vicioso, expresado elocuentemente con las generosas cifras en millones de dólares que el Ministro de Hacienda siempre está dispuesto a entregar, para solucionar algún “error de planificación” y beneficiar a los santiaguinos.

Lamentablemente el tesoro público es uno, la torta es una, y a Santiago le toca una porción mayor, perjudicando a las regiones que esperan mejores expectativas de vida y, dado que no tienen esas expectativas porque no hay inversión, entonces miran hacia la gran conurbación urbana que se está generando en torno a la capital. Es evidente que se requieren mayores recursos para aminorar los problemas del Transantiago pero esos recursos van a salir de subsidios del tesoro público. ¿Usted recuerda algún tipo de inversión tan significativa, con tantos millones de dólares destinada alguna vez a nuestra región?.

Tengo la impresión de que aquí hay un enfoque ideológico abusivo que es limítrofe con la corrupción ideológica porque aun cuando la corrupción ideológica tiene que ver con un enriquecimiento ilícito, en este caso no es sólo un enriquecimiento económico, sino que es sacar ventaja, hacer demagogia, falsear ideológicamente un proceso, para sacar dividendos políticos y traspasarle los costos a terceros (a las regiones) y eso me parece injusto y abusivo.

No quiero seguir mirando cómo todos los días el tren cargado con cátodos de cobre pasa por nuestras calles con destino desconocido. Basta de pordiosear migajas centralistas. Si a los santiaguinos y a sus autoridades les gusta tomar chocolate, paguen lo que deben. Aquí no se fía, ni mañana, ni nunca.

SEGUIMOS COMIENDO PAN DURO

lunes, marzo 12, 2007

Nuevamente nuestras comunas son castigadas, no sé si por el hecho mismo de ser comunas o porque las autoridades capitalinas o caciques del Mapocho, aún creen que vivimos en chozas, cazando guanacos, llamas o alpacas.

En definitiva, una respuesta que me ha dejado perplejo, pero ya acostumbrado, es que no habrá una Unidad de Cuidados Intensivos para el nuevo Hospital de Calama. Algo tan esperado por la comunidad Loína y por los propios médicos. Construcción que nunca estuvo contemplada en el proyecto original. Según la respuesta que entrega el Ministerio de Salud, es que “de acuerdo a la normativa que rige los estudios preinversionales y que posteriormente es evaluada por Mideplan para su aprobación definitiva, el Hospital de Calama, está fuera de requisitos para considerar la habilitación de una UCI”.

El hecho de ser de regiones ¿nos segrega, nos hace diferentes, inferiores, el hermano chico, los malos y feos de la película, el potrero del mundo? Somos la región líder con altos niveles de suicidio de todo el país, las calles más reventadas de todo Chile, la contaminación más perversa de toda la nación, los rayos UV más altos de todas las comunas, la mayor cantidad de muertos en las carreteras de una sola vía, los mayores decomisos de droga de todas las regiones y las muertes por cáncer más elevadas del mundo, entre otras tantas cosas.

Desde nuestra tierra sale el sueldo de Chile, que ayuda a financiar el azúcar, el trigo, la leche y frutas y verduras de los agricultores del sur del país, que posteriormente nos venden más caro. Nuestra región financia líneas del Metro, el Transantiago, carreteras concesionadas, túneles, puentes y el pago de los sueldos a los mismos, que nos dan migajas a manera de conformarnos ¿Así nos devuelven la mano?

Lo mismo ocurrió con la concesión de ESSAN, donde al final sólo recibimos una aspirina para la gran jaqueca, que aún seguimos teniendo los que realmente vivimos el día a día de la segregación y el olvido.

Lamentablemente las políticas de regionalización y descentralización han sido un rotundo fracaso. Se deben corregir los desequilibrios que está provocando un sistema de financiamiento inoficioso y perjudicial para las comunas de nuestra región a cargo de autoridades ciegas, que no retribuyen el esfuerzo de los trabajadores del norte. El Gobierno nunca va a comprender que tiene que invertir para un real desarrollo con calidad humana, sino que sigue abusando de lo que se lleva de nuestra tierra.

Sólo estamos a la espera que nuevamente nos digan que no habrá un nuevo Hospital para Antofagasta. Ni más empleo para Tocopilla, ni mejores obras para Calama y Taltal. Además de dejar en el olvido, definitivamente a Sierra Gorda, San Pedro de Atacama, Ollague y María Elena.

Sólo sabemos que mientras en Santiago comen pan de molde, baguete, batido, hallullas y hasta colizas, en el norte seguiremos comiendo pan duro.