VIOLENCIA ESCOLAR: ESPEJO DE LA SOCIEDAD

jueves, noviembre 30, 2006

La violencia se puede definir como una modalidad cultural, conformada por conductas destinadas a obtener control y dominación sobre otras personas. La violencia opera mediante el uso de acciones que ocasionan daño o perjuicio físico, psicológico o de cualquier otra índole, incluso la violencia por omisión. La violencia se ha constituido en un objeto cultural, en un patrimonio de nuestra especie y en un blanco de nuestras obsesiones intelectuales.

El problema de la violencia escolar no se agota en la escuela, sino que representa una arista de la violencia en la sociedad en su conjunto. La escuela es un espejo y un amplificador de la realidad social para nuestra vida cotidiana. No está ajena y es parte constituyente de los espacios e instituciones que nos hemos forjado.

La violencia se ha ido legitimizando en las relaciones sociales, estableciendo nuevos modos de enfrentar conflictos de convivencia a nivel social, comunitario, familiar e interpersonal y, este aprendizaje de la violencia, comienza muy temprano, cuando los niños aprenden a diferenciar entre las conductas violentas de los modelos simbólicos y de los modelos reales. Esto les permite trazar una nítida línea divisoria entre ficción y realidad. Este aprendizaje se rompe cuando el niño vive en medios de gran densidad de situaciones violentas y superpone lo que observa en la realidad con los modelos simbólicos.

El desafío es lograr que la violencia sea percibida como un problema y no como una solución a los conflictos, ya que se necesita que las personas logren un entendimiento de la violencia como espacio de construcción de alternativas de convivencia social pacíficas. Estas condiciones tienen que ver con poner en práctica, nuevos ejercicios de poder, tales como la coparticipación, la colaboración mutua, la democracia directa, el trabajo en equipo, etc.

En la historia de la pedagogía existen evidencias de que, el acto educativo que valoramos como transmisión cultural, tiene altos grados de violencia. Los contextos históricos sociales en los que se desarrolla la educación formal, son factores relevantes para definir un mayor o menor grado de utilización de la violencia como método.

La sociedad del conocimiento requiere de inteligencia social para su reproducción y la educación de ciudadanos íntegros. La constitución de normas de convivencia tiene que tomar en cuenta los entornos involucrados donde la escuela es uno de los actores presentes junto a las instituciones sociales, la familia y la comunidad.

Para esto se necesita que los profesores adopten un nuevo rol, un rol que necesita de la participación, creatividad y adaptación de los propios afectados. También se observan cambios profundos en la familia, en sus composiciones y comportamientos, lo que exige otros modos de racionamiento entre escuela y comunidad. Las crisis en la familia moderna no esta ajena a la vida de los propios docentes por lo que su abstracción y adjudicación exclusiva a los estudiantes, impide un aquilatamiento real de los posibles caminos de alianzas y trabajos colaborativos con ese mundo.

Las nuevas generaciones que copan las salas de clases, no sólo pertenecen a un mundo demográfico estadístico, sino que representan la sustentabilidad de nuestros destinos colectivos.

Creo que se debe intervenir en las escuelas considerando la noción de sociedad educativa, una sociedad que se hace responsable junto a los educadores de la formación y la educación. Esta responsabilidad no se plasma sólo en la mantención de las escuelas, sino en la recuperación y construcción de espacios educativos diversos que enriquezcan la vida social, dándoles un rol al sistema escolar como escenario.

Algunos factores de riesgo en la convivencia escolar están presentes en la discriminación en cuanto al trato recibido por parte de los profesores, disparidad de criterios en la aplicación de normas, presencia de favoritismos, bajo interés en los estudios y participación del alumnado y poca consideración de sus opiniones para resolver problemas.

Intervenir en violencia escolar implica intervenir a nivel del reconocimiento, de la imagen. La violencia en las escuelas parece ir más allá de la sintomatología evidente del acto violento. La escuela parece no estar cumpliendo el rol de apertura, sino que esta perdiendo el estatus de guía a la hora de reconducir estos reconocimientos hacia formas no violentas de socialización.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

quiero aser un comentrari referente
alos traficante de renca pasaje demeter 980 asta 984 son traficante
la negra licha y sus hijas son traficante y no viven ai deverian persegirla y veran que no miento el la villa el sol renca
me caen mal los traficante que le asem daño alos jovenes tiene auto en otrolugar aberigue mi clave es
0015