LEY RESERVADA DEL COBRE: ¡NO MÁS SECRETOS!

lunes, agosto 28, 2006

Los documentos secretos y reservados que se mantienen por acción de la sala del Senado, o por convenios internacionales u otras que se consagran en la Carta Fundamental, se rigen por el artículo 77 del Reglamento con las restricciones, por cierto, que establece el artículo 8º de la Constitución.

Esto hace referencia a la disposición cuarta transitoria, que señala que “sin perjuicio del artículo 8º, se entiende que las leyes que con antelación han sido declaradas secretas mantendrán esa calidad mientras no se dicte una ley que regule todo este cuerpo”.

En general, yo tiendo a coincidir con este informe. Sin embargo, coincido particularmente porque se dice que la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia tendrá que estudiar todos los alcances de los planteamientos que he venido haciendo sobre esta materia para hacer coherente la organicidad de nuestro cuerpo jurídico y hacer coherente, entonces, con el artículo 8º, que establece que los actos son públicos en general, en toda la Administración Pública.

Es precisamente lo que busco, es precisamente lo que aspiro a dilucidar. En esa misma medida la consulta debe efectuarse de la manera prevista en el inciso primero del artículo 77, “que debe ser consultada en la Secretaría ante la presencia de un oficial de este Parlamento”. Y, de hecho, con muchas restricciones, porque no se puede copiar, tomar nota, grabar, ni fotografiar dicha ley secreta.

Por eso y por una cuestión, además, de dignidad del Parlamento, me parece francamente ingrato, el que cuando un Parlamentario para estudiar un texto legal o conocer una norma, por muy secreta que ésta sea, tenga que estar con un celador o con un custodio. Eso atenta contra la dignidad, eso atenta contra la credibilidad de un Parlamentario, más aún cuando se trata de la ley 13.196, que reguló, en su momento los fondos del cobre, y posteriormente se estableció como la Ley Secreta de las Fuerzas Armadas.

Y si a mí se me pide reserva, yo sabré guardar reserva, pero no acepto y no leeré esa ley mientras yo tenga que estar en presencia de un guardián que cautela mis buenas conductas. Por eso he solicitado, que se dé curso a mis peticiones y se le pida el acuerdo unánime a los Comités para modificar esta norma. Y ante esta situación me pregunto ¿Y los ciudadanos comunes y corrientes tendrán acceso alguna vez a esta ley?.

La verdad es que creo que si el espíritu de la institucionalidad es darle transparencia a la gestión pública, resultaría de toda lógica pedir también que el Presidente del Senado pida el acuerdo a la Sala al menos para abrir una discusión sobre este tema. A mí me parecen temas relevantes, que deben tener la mayor transparencia, particularmente cuando en mi región la ciudadanía se ha organizado para derogarlo, modificarlo o cambiarlo.

Me parece de toda justicia hacerlo, más aún cuando en realidad el artículo 8º consagra que podrán ser leyes reservadas o secretas cuando la publicidad afectare el debido cumplimiento de las funciones de dichos órganos, los derechos de las personas, la seguridad de la Nación o el interés nacional. El mantener la reserva o el secreto de esta ley no se ampara en ninguno de estos elementos. La Carta Fundamental es muy clara en qué momento las leyes deben ser secretas, y ninguna de éstas se aplica a la materia en cuestión. Para que al fin todos los chilenos podamos tener acceso a las leyes que nos rigen, benefician o afectan.

0 comentarios: