EL COBRE NO ES DE TODOS

sábado, agosto 12, 2006

Los países que implementan estrategias para impulsar un desarrollo con dimensión humana, mejoran notablemente su gobernabilidad, ese equilibrio virtuoso entre el desarrollo económico, la estabilidad política y la equidad social. Para el éxito de esta estrategia de desarrollo, se requiere avanzar en altos niveles de descentralización, que potencien la creatividad, racionalidad y pertinencia de las políticas, desde una perspectiva de fuerte localidad, lo que permite a los espacios territoriales y por ende a su gente, estar mejor preparados para enfrentar los desafíos del sistema global, lo que se ve potenciado por una cultura asociativa y de alianza entre el sector privado y el sector público.

Lo que ha ocurrido con los trabajadores de la minería, demuestra un grado de malestar generalizado de cientos de miles de personas. Tal como ellos han manifestado, no se sienten parte de una empresa ni de las riquezas que se extraen en nuestra región, no son parte de ese proceso, ni de ese minúsculo círculo que maneja los recursos y las decisiones y a raíz de esto es que emerge nuevamente la sociedad civil organizada que reclama protagonismo. Pero cabe preguntarse, ¿cuál es el real aporte de las grandes empresas mineras?, ¿dónde se encuentra la responsabilidad social corporativa? e incluso, ¿dónde se encuentra la responsabilidad del Gobierno cuando se determinan las necesidades y carencias que posee una población, comuna o región?

El concepto general de la igualdad de oportunidades es más bien teórico, porque en la práctica no sucede. La toma de decisiones económicas, políticas, sociales, culturales y tecnológicas bailan al compás de la capital. Desde la adquisición de un lápiz para una oficina pública hasta la compra de una avión para el Fuerza Aérea, son decisiones que se adoptan Santiago.

El crecimiento excesivo de la capital, donde cada día nos sorprende con más líneas de metro, estructuras fastuosas, grandes edificios y bibliotecas, largas avenidas e innumerables carreteras de tres y cuatro pistas, mientras que a nosotros, producto del esfuerzo de cada trabajador o por el sólo hecho de ser "una región", se nos compensa con el agua, luz, arriendo, pan, la fruta y verdura, más cara de Chile. Calles convertidas en verdaderos campos lunares, escuelas a medio construir, Pymes reventadas por el sistema de pagos de la empresa privada y por el propio Estado, el hospital Regional convertido en un chiquero, un borde costero deprimente e indigno donde ni siquiera existe el mínimo concepto turístico de impulsar un desarrollo inmobiliario por parte de las autoridades. Comunas postergadas por largos años como Taltal, Tocopilla, María Elena, Ollagüe o Calama. Y es por esto que me doy cuenta que el cobre no es de todos.

Los movimientos sociales, sindicales y estudiantiles, están exigiendo lo que se merecen, demandando un sistema en el que se tenga algo de control, reclaman una mayor participación e incidencia en el ámbito público, que se ve hegemonizado por las decisiones políticas centralistas que parecen incapaces de equilibrar el acceso a los beneficios para todos con una real igualdad.

En mi opinión, se aprecia una actitud poco integradora, escasamente inclusiva, con un sesgo elitista. Lo cierto es que, en esta materia pareciera necesario pasar a una actitud mucho más proactiva e institucionalizada, como respuesta a las necesidades de las personas y sus aspiraciones de justicia redistributiva generadora de cohesión.

Hay que mostrar un compromiso más decidido en la promoción de la solidaridad, empoderamiento de las regiones y que estas puedan establecer acuerdos comerciales con otras regiones y éstas con otros países. Independencia para la toma de decisiones, apuntar a que todas las autoridades regionales sean elegidas por votación directa y popular, manejo de presupuestos regionales sin condicionamientos mediocres de una alta autoridad que nos dice cómo, dónde, qué o cuándo invertir en algo. Y la repuesta como siempre es que no hay plata, que hay que ahorrar, que vienen vacas flacas, pero es ahora cuando la ciudadanía reclama por soluciones inmediatas, porque existe una creciente sensación de desamparo y desaliento.

0 comentarios: