¿Y A ESTO LE LLAMAN CASA...?

jueves, julio 06, 2006

Hace muchos años que vengo denunciando la mala calidad en la construcción de casas y pienso que ha llegado la hora de cambiar la política habitacional en Chile. Específicamente lo referido a las viviendas sociales. Porque no es posible, resistir este atropello a la dignidad de la familia. Esa verdadera estafa a la fe pública realizada con el aval del Ministerio de Vivienda en representación, no del gobierno, sino del Estado.

Nunca se ha privilegiado la calidad sino, la cantidad. No se aprecia un real y sincero compromiso con el tema, sino más bien la intención de mostrar números para los discursos presidenciales. Las soluciones habitacionales son una inconsecuencia con el concepto de familia, porque no hay espacios para la comunión familiar y ni siquiera para la mínima intimidad matrimonial. Hemos estado acostumbrados a ser testigos de innumerables situaciones que nos muestran deficiencias y fallas en las casas que muchas familias han recibido, tras haber cumplido con exigencias de tipo legal, económica, social y de tiempo.

Grietas en sentido diagonal en los muros que permite incluso mirar hacia la propiedad vecina, estructuras de hormigón afectadas, desplazamientos y fracturas de vigas que han producido descuadres en puertas y ventanas, socavamiento en terrenos, patios sin cierres perimetrales, ni escaleras, ni baños, ni alcantarillado, ni energía eléctrica. Se ha impuesto un concepto equívoco de vivienda, algo así como de garaje para guardar el recurso humano.

Pero, estamos lejos de la vivienda digna a la que los chilenos aspiran, con la concepción de un auténtico hogar para cobijar una familia, con la dignidad y confort mínimo. Siento que el Estado, es decir, todos nosotros, con esta negligencia cómplice y permisiva, hemos amparado un verdadero atropello a los derechos humanos de las familias más pobres de nuestro país, que solucionan por esta vía, su problema habitacional. Ante esto surge la pregunta que golpea la conciencia de millones de chilenos: ¿Qué pasó con la fiscalización técnica del servicio público? ¿Cómo se puede intentar justificar lo injustificable?.

En la Comisión de Vivienda del Senado, he estado impulsando un programa que permita, en forma expedita y como política pública, el acceder a un "Programa Habitacional Escalable"; es decir, que cada familia pueda ir cambiando su programa habitacional, a medida que cambian sus condiciones y realidades familiares.

Este no es un problema fácil, ni sólo de responsabilidad sectorial. Es un tema transversal que cruza muchos sectores y tiene que ver, no sólo con una política de vivienda, sino de una real descentralización, empoderamiento de las regiones, política demográfica, diseño arquitectónico de acuerdo a la necesidad de esas familias, desarrollo equilibrado y armónico de una comunidad, equidad territorial e interpersonal, mejor distribución del capital humano orientándolo hacia las familias que viven en nuestra región, para detener el explosivo crecimiento de esto, que algunos, le llaman "casa".

Les dejo este link sobre el reportaje de Canal 13.

http://teletrece.canal13.cl/t13/html/Noticias/Regiones/Regiones/269321Ivideoq1.html

6 comentarios:

consultas dijo...

Hoy al medio día un Canal de TV mostró casas de 9 metros cuadrados. ¿Que es esto?
Nadie responde y todos se sacan "los pillos" . Una verguenza nacional más aún si tanto hablan de desarrollo. Senador: alguien tiene que poner las cosas en su orden, no se puede estar jugando con las expectativas de la gente.
Saludos Rodrigo González Fernández, consultajuridica.blogspot.com

SENADOR CARLOS CANTERO dijo...

Estimado Rodrigo: Vi en Canal 13, la nota sobre las "casas" de nueve metros cuadrados en Malleco.

Aún no logro reponerme de esta bofetada que me ha quedado dando vueltas hasta esta hora de la noche.

Qué lamentable acto de "solución habitacional" para estas familias que viven en esta jaula de cemento.

180 mil pesos para una "vivienda dinàmica sin deuda", que se llevó gran parte de los recursos, el nivelar el terreno, donde se levantarían estas construcciones.

Creo que estamos perdiendo la sensibilidad y la capacidad de asombro al ver estas imagenes de personas que no dicen nada, pero con su silencio, lo dicen todo...
Luego pondré el link del video, para que TODOS LO VEAN.

SENADOR CARLOS CANTERO dijo...

Las "casas" son de Malloa y Machali

Betroyer dijo...

Senador, mi nombre es Oscar, periodista de un canal de tv local de Calama. Tal como se lo expresé hoy al diputado Felipe Ward, creo que es hora de que la alianza se exprese respecto a las repetitivas irregularidades entorno a las licitaciones de mi ciudad. Con el problema que detonó la salida del director regional del SERVIU, Victor Hugo Veliz (las casas habitadas sin servicios básicos) nuevamente sale a la luz pública el problema de las quiebras de las constructoras, las que dejan sus obras en un 90% de avance y luego ninguna empresa se arriesga a retomar lo que resta.

¿Qué pasa con las licitaciones en obras públicas en el norte grande?

PD: se lo pregunto acá porque desde hace mucho tiempo que no viene viene a nuestra ciudad.

Anónimo dijo...

Oscar:

Me alegra conocer tu interés en estos temas; como periodista de un canal de tv local de Calama, puedes contribuir enormemente a formar conciencia sobre
estos escándalos.

Quiero decirte que en numerosas ocasiones me he referido a estas
irregularidades en torno a las licitaciones, no solo de Calama
sino que con alcance nacional, mira el archivo adjunto llamado "vivienda",
el cual lo expresé en el Senado, máximo foro del país, sin embargo el
gobierno no responde.

Sobre el problema de las quiebras de las constructoras, puedes ver por
ejemplo mis denuncias sobre actos irregulares y quiebras de empresas en
los restantes documentos adjuntos, referidos a la construcción de la
Carcel de Antofagasta.

Me parece que estas mal informado cuando afirmas que hace tiempo no estoy
en Calama. He estado en multiples ocasiones, solo hace unos dias estuve
en el Seminario de Costella Montt, incluso hice una conferencia donde me
referí al desarrollo de Calama. Lamento que no te hayas enterado. Si
quieres mantener una mejor comunicación de mis actividades, agenda,
declaraciones e intervenciones en el senado, te invito a visitar:
www.cantero.cl
Si deseas conocer mi trabajo académico visita
www.gobernabilidad.cl
Y si quieres conocer mi última preocupaciòn recien en formación, referida
a antropología, arqueología y geociencias, visita:
www.antargeo.cl

Si te interesa algo de esto espero que lo difundas y si deseas colaborar;
con algún documento, comentario o sugerencias de participación, puedes
contactarme por ese medio, o si lo prefieres lo conversamos en mi próxima
visita a Calama. Si tienes material de la zona para incorporar en
antargeo, sería muy positivo y si me la haces llegar estaría muy
agradecido.

Hasta la próxima. Atentamente Senador Carlos Cantero


"vivienda"
Intervención en el Senado
Legislatura 353
Sesión 12ª, ordinaria, en miércoles 6 de julio de 2005
De 16.24 a 18.37 horas
___________________________________________________________
MALA CALIDAD DE VIVIENDAS SOCIALES. OFICIOS
El señor CANTERO.- Señor Presidente, he pedido la palabra para referirme a un tema
que, debo confesar, golpea duramente mi conciencia y, por momentos, me avergüenza al
ver cómo se enfrentan sus consecuencias. Me refiero a la mala calidad de la vivienda
social en nuestro país.
Me preocupa observar que el Gobierno y el sector privado eluden enfrentar
este problema con la responsabilidad, oportunidad y consecuencia que corresponden.
No se asumen las responsabilidades por las múltiples fallas del sistema de la vivienda
social. No veo esa actitud ni en el sector público, ni en el privado. Es más, me ha
molestado, me avergüenza -ésa es la verdad- escuchar a personeros del Ministerio del
ramo y del Gobierno señalar que se trata solamente de un error estadístico. No es
posible que una autoridad de ese nivel pretenda señalar que la mala calidad de la
vivienda, que la situación que viven miles de familias sea un error de estadística.
En quince años se han construido un millón 200 mil viviendas sociales. Tal
proyecto se ha planteado como emblemático para el Gobierno. Es más, nos hemos
envanecido -o, quizás, puesto autocomplacientes- por los estímulos recibidos y los
reconocimientos hechos sobre este avance desde diversos lugares del mundo. Sin
embargo, la cruda realidad es que esto es más ruido que verdaderos logros.
Se ha privilegiado, en mi opinión, la cantidad de viviendas por sobre la calidad
de éstas. Se ha trabajado en función de la meta numérica de alcanzar un número de
viviendas con la menor cantidad de dinero posible, una relación de precio-calidad
perversa. Porque, en definitiva, cualquiera que haya tenido contacto con esas familias
humildes sabe que viven en una condición absolutamente miserable. El patrón, el
estándar de calidad de las construcciones está por debajo de los requerimientos básicos
para un nivel de vida digno.
A mi juicio, este proyecto se ha afectado porque se ha centralizado al extremo.
Hay un modelo común que se aplica a lo largo y ancho de todo el país, lo cual, por
cierto, ha beneficiado a Santiago, en detrimento de las Regiones, no sólo desde el punto
de vista económico, sino también en la calidad, por no considerarse los distintos climas
y requerimientos que cada zona geográfica demanda. Esto se ha debido al
establecimiento de especificaciones técnicas idénticas sin considerar las características
propias de la distinta geografía de nuestro país. Y, como es natural, ello repercute
gravemente en la calidad de las viviendas.
Hay múltiples problemas. Yo me atrevería a señalar que esto viene a constituir
una catástrofe, así como lo es un terremoto. Por eso, me parece imprescindible adoptar
medidas de mitigación, de indemnización o de condonación de pagos.
No quiero pensar -y me preocupa- que por momentos se esté haciendo un uso
político de la dramática situación de la vivienda social.
Alguien me dijo una vez en una población: “¿Usted se ha dado cuenta de que se
habla de “viviendas sociales”? ¡Ni siquiera la jerga popular habla de una casa!”. Y eso es
muy elocuente. Porque, efectivamente, no tienen los estándares de una casa digna. Se
trata de “viviendas”, en la conceptualización más cruda de la economía de mercado. Son
casi “garajes”, destinados a que se estacione la gente en la noche, porque durante el día
prácticamente no se puede estar dentro. Y es imposible mejorarlas, pues están limitadas.
En fin, hay miles de problemas.
El Gobierno reconoce 20 mil viviendas con graves problemas estructurales y
64 mil intervenidas con programas de mejoras de los estándares. En total, las viviendas
dañadas bordean las 80 mil: ¡80 mil familias que han vivido un drama inconmensurable!
Muchas de ellas denuncian que han sufrido la muerte de familiares como consecuencia
de vivir en un ambiente muy muy degradado; que cada invierno es una verdadera
tortura, un verdadero tormento.
Se han invertido más de 27 mil millones de pesos en reparaciones,
intervenciones preventivas o mejoras de esos estándares. En último término, esas
soluciones son parches que sólo tranquilizan como un mejoral a esas familias, que deben
vivir las mismas zozobras al invierno siguiente.
¿Qué ha pasado con la fiscalización? ¿Los funcionarios competentes no
actuaron diligentemente en el cumplimiento de sus funciones? Los Servicios de Vivienda
y Urbanización emitieron actas de recepción de obras sin observaciones respecto de
viviendas que evidentemente tienen graves problemas estructurales, de mala calidad de
sus materiales o de inadecuada edificación.
¿Qué ha pasado con los directores de obras municipales que otorgaron
recepciones definitivas de las viviendas sin haber inspeccionado las construcciones?
En el sur, hay viviendas que se permean con facilidad y en las que, finalmente,
llueve más adentro que afuera. En el norte, tenemos viviendas que se han quebrado en
un número tremendamente dramático, producto de que a la menor filtración se hunden
los terrenos porque están construidas sin las plataformas adecuadas sobre suelo salino.
El desconocimiento de las realidades de cada zona constituye verdaderamente una
situación dramática.
Las autoridades de la época tampoco hicieron efectivas las boletas de garantía
de las empresas constructoras. Esto me preocupa, porque hace que el sistema caiga en
descrédito. Cae en descrédito el nivel técnico; cae en descrédito el nivel ministerial; cae
en descrédito el nivel político; caen en descrédito las organizaciones gremiales, que
obviamente deben tener conocimiento técnico de estas situaciones y que, me parece,
han mostrado actitudes permisivas o complacientes.
Reflexiono que ello viene a ser algo así como un pecado por omisión. Callar
ante una realidad tan dura es una forma de corrupción.
En definitiva, constituye un verdadero encadenamiento de errores y horrores,
omisiones, actitudes permisivas, o bien, derechamente, una falta de probidad.
Me gustaría ver que, frente a esa situación, sucediera lo mismo que en el
Ejército: ante una secuencia de desaciertos que terminaron en 45 muertes, se han
investigado sus causas y consecuencias, se ha enjuiciado a los responsables y se están
persiguiendo las responsabilidades. Se busca reparar; se busca generar indemnizaciones.
Lo que he definido como un verdadero “terremoto silencioso” debe ser
atendido por el Gobierno.
No existen sumarios conocidos por estos hechos, lo que demuestra que el
espíritu de las autoridades de la Concertación no es el de darles una atención acorde
con su gravedad.
Me pregunto si en organismos técnicos como el Ministerio de Vivienda y
Urbanismo y el Servicio de Vivienda y Urbanización se están efectuando los
nombramientos adecuados, y si las autoridades cuentan con la calificación necesaria para
cumplir efectivamente con el trabajo que se les encomienda.
Juzgo cuestionable que a los deudores habitacionales a que he hecho referencia
se les exija el mismo grado de cumplimiento en el pago de dividendos que a aquellos
cuyas viviendas no presentan problemas de calidad. El Gobierno debiera formular un
reconocimiento público de las dificultades que afectan a esas familias y ayudarlas por la
vía de subsidios o de condonaciones de deuda.
Se deben cambiar los planes gubernamentales en vivienda social y poner énfasis
en el estándar de la calidad y la dignidad de las personas. La realidad del hacinamiento en
que viven miles de hogares es francamente dramática. Las soluciones habitacionales son
una inconsecuencia con el concepto de familia consagrado en la Constitución. No
existen espacios para la comunión familiar y ni siquiera para la mínima intimidad
matrimonial. En una película se mostró el caso de una pareja que debía trasladarse al
centro de un parque, dentro de un auto, al estilo de un motel, porque, si no, todos se
enteraban de su relación íntima.
Se ha impuesto un concepto equívoco de vivienda, el cual no dice relación a
aquella que esperamos para nuestros compatriotas. Se ha hecho famoso el nombre de
una empresa constructora: COPEVA, pero deseo dejar establecido que en el país se
registran centenares de casas levantadas con la misma lógica y análogos estándares a los
empleados por ella.
También, me parece que en Chile hace falta una planificación, una reflexión
respecto del tema. ¿Cuál es el déficit habitacional real? ¿Cómo funciona el crecimiento
de la población? ¿Cómo enfrentaremos el desarrollo territorial equilibrado y armónico
señalado en la Carta Fundamental? ¿Dejaremos que sólo sea el mercado el que siga
determinando el área que nos ocupa, sin abrir los espacios para que el Estado tenga algo
que decir? ¿Qué haremos respecto del crecimiento de las ciudades, que hoy siguen
expandiéndose sin control alguno?
Humberto Maturana expresa algo muy hermoso, que vinculo con el asunto en
análisis: cuando media una colaboración celular, resulta un desarrollo equilibrado y
armónico; cuando se despliega una competencia y un desarrollo celular exacerbado, eso
se llama “cáncer”. Y creo que en el desarrollo urbano se empiezan a observar áreas
donde efectivamente se presenta ese cáncer, que terminará encareciendo y afectando la
calidad de vida de miles y miles de chilenos.
Queremos soluciones tipificadas, con estándares racionales. Los Gobiernos de
la Concertación –con respeto y responsabilidad lo planteo- han traducido en concepto
de vivienda social lo que en su momento fue una solución para la radicación de familias
con una estructura habitacional y que para consolidarse necesitaban módulos básicos
sanitarios, correspondientes a 18 metros cuadrados. Es algo que me parece francamente
escandaloso.
Estimo, además, que debe avanzarse hacia mejores soluciones de erradicación
de los miles de chilenos que viven en campamentos y aspiran a una vivienda digna. Pero
los estándares de calidad deben ser elevados.
Espero que la serie de elementos que he tratado de ir hilvanando durante mi
exposición sean analizados con altura. Por lo menos, es el sentimiento que me motiva.
A mi juicio, existen graves dificultades en la administración territorial y el
Gobierno debe responder a este llamado. No lo han hecho el Ministerio de Vivienda y
Urbanismo, por un lado, ni el Ministerio de Bienes Nacionales, por otro. Y no pueden
poner coto a la situación los municipios, porque sus planes de desarrollo comunal no los
respetan ni siquiera las autoridades locales.
Es preciso asumir, en definitiva, qué pasa con el desarrollo y el costo de la
infraestructura urbana básica: redes de agua potable, de alcantarillado, de energía
eléctrica, que hoy parecieran no ser considerados.
O lo que significa para las familias, ante la verdadera proliferación de
conurbaciones, el vivir a una hora o una hora y media del lugar de trabajo, ya que no
todos tienen la posibilidad de usar las estupendas carreteras construidas, pues ello
importa un costo. Y por allí no circula la locomoción colectiva. O sea, los que disponen
de recursos pueden efectivamente gozar del beneficio de esas vías; pero la gente más
pobre, que es la que vive más distante de su trabajo, enfrenta un verdadero drama para
trasladarse desde su hogar.
Pido que mis consideraciones se hagan llegar al señor Ministro de Vivienda y
Urbanismo, al Ministerio Secretaría General de la Presidencia y al Ministerio de
Planificación y Cooperación. Ojala sirvan para provocar una reflexión y una reacción del
Gobierno sobre estos hechos, que aún tiene tiempo para corregirlos y la posibilidad de
cambiar el círculo vicioso en uno virtuoso.

Anónimo dijo...

juan
gracias
su blog es si interessant ya que trata un tema actual e importante .
buena continuación
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