MARCO ASPIRACIONAL: BIEN COMÚN Y BIEN INDIVIDUAL

domingo, mayo 28, 2006


La política como la democracia tiene temas recurrentes: demandas por una mejor redistribución del ingreso, mayor igualdad de oportunidades, sentido solidario, vigencia de la democracia, políticas de género, medio ambiente, equidad en la educación y salud, seguridad social, descentralización, mayor transparencia, etc. A la gente le interesa saber como la política puede mejorar su calidad de vida, su relación mental con lo público es el acceso a beneficios. El ciudadano moderno no quiere ceder su papel protagónico en la determinación de políticas públicas a ningún otro actor, reclama ser considerado y respetado, eso inclina la balanza electoral. Por muy serias que puedan ser las propuestas que exponga el programa de un partido, el rol de recoger las percepciones aspiracionales del elector son determinantes para inclinar la balanza. En este punto juega un rol determinante la actuación, empatía y credibilidad que se proyecta.

La sociedad muestra una tendencia hacia la individualización, lo que se entiende como un paso más en el proceso de afianzamiento de la libertad de acción y decisión de cada persona, sin constreñimientos de las ligaduras sociales. Parece del caso asumir un análisis y postura política respecto de esta aparente dicotomía entre lo social y el individualismo, o dicho de otra manera conjugar el yo y el nosotros, cuestión que en el mapa mental de la ciudadanía pareciera tener una importante incidencia. Se trata de dar una señal clara en respuesta a esa sensación de desamparo o inseguridad de las personas, lo que tiene lógica considerando que un centenar de empresas multinacionales representan casi la mitad del comercio mundial, el volumen de negocios de algunas supera el PIB de muchas naciones.

Debemos dejar de lado el determinismo económico y enfocarnos en las necesidades sociales de nuestros electores objetivo, centrando siempre nuestra acción y mensaje en propuestas sociales para mejorar la calidad de vida de una persona media. En política las cosas van mejor cuando se opta por ayudar a otros y no por ayudarse a sí mismo, ya que se genera una sinergia de beneficio mutuo, si esto es percibido por el electorado los buenos resultados electorales son cuestión de tiempo. El electorado quiere políticos que hablen desde el marco aspiracional de las personas y no desde su propio mapa mental.

En los nuevos tiempos una mezcla de idealismo y cambio, en el marco de nuestra doctrina, será el camino para el postergado reencuentro con los éxitos electorales. Nunca podemos perder de vista que el triunfo electoral y el ejercicio del liderazgo radica en la dicotomía entre lo que el partido y sus actores piensan que debe ser el futuro del país y hacia donde quieren ir los votantes. Un equilibrio entre reaccionar con ideas populares frente a una situación impopular que afecta a la ciudadanía.

Ha llegado el momento de incorporar entre nuestras herramientas políticas la semántica (semantikos, gr) que refiere a un “significado relevante”, el estudio del significado de los signos lingüísticos y de sus combinaciones. Este tema en la política se relaciona con los slogan y consignas, conceptos básicos que simbolizan intenciones y compromisos con temas específicos y de interés público.

La centro-izquierda ha tenido éxito al contrastar su aparente énfasis social y de búsqueda del bien común, oponiéndola con nuestra valoración por el mercado y el rol privado, asociándonos con la búsqueda de la maximización de los beneficios en función del lucro individual. Debemos desarrollar capacidad para contra argumentar con ideas, no se maneja en nuestro partido, y tampoco en el sector, un análisis y planificación estratégica que permita neutralizar el manejo comunicacional de la Concertación, que adquirió ribetes emblemáticos en el segundo piso de la Moneda durante la reciente administración.

Renovación Nacional necesita crear una identidad colectiva, una referencia simbólica, que potencie el nosotros, un significante que con síntesis semántica represente lo que somos y queremos. ¿Donde están nuestras consignas?, ¿cuales son aquellas visiones que orientan y decodifican nuestras prioridades? Esas frases que descubren y traducen ese conocimiento profundo de nuestras convicciones, que abordan situaciones concretas, dan identidad al grupo, se traducen en un programa de acción positiva y se orientan a la práctica.

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