LA CULPA DEL EMPEDRADO

lunes, abril 03, 2006


Nuestro sector político tiene su Talón de Aquiles, puntos críticos de gran importancia a la hora de definiciones electorales, que requieren ser reflexionados a la luz de la nueva sociedad que emerge. Algunos de ellos son doctrinarios, otros se relacionan con el clima organizacional, la forma de gestionar, aspectos de planificación estratégica y comunicacional. Nos parece conveniente recuperar la cultura reflexiva, hace muchos años que no producimos un papel para pensar nuestro futuro. El mundo que emerge es un cambio constante, que nos presentará constantes incertidumbres, debemos prepararnos para enfrentarlas. El encadenamiento de derrotas electorales que hemos vivido no es un asunto de buena o mala suerte, no es una cuestión de voluntad divina, ni determinismo de ninguna especie. Es simplemente que hemos hecho las cosas mal y la Concertación ha hecho las cosas mejor. Está en nosotros cambiar esta situación, solo debemos asumir que no podemos dejar todo librado a la suerte, ni a la divina providencia, ni a grupos elíticos que decidan por nosotros. Es nuestra responsabilidad asumir un rol más protagónico, comprometido y participativo.
Hasta ahora hemos tenido 11 diversas derrotas electorales, sucesivas minorías parlamentarias, lo que nos obliga a cambios si aspiramos a constituir una alternativa viable para la elección en el año 2009. Hemos mostrado falta de un sentido autocrítico, nos hemos acostumbrado a buscar Chivos Expiatorios de nuestras derrotas: culpar al intervencionismo electoral del gobierno parece una visión parcial y sesgada. Debe haber causas más profundas, estructurales, endógenas a la Alianza que den cuenta de estas derrotas.

Hemos perdidos las cuatro elecciones presidenciales sucesivas a manos del mismo adversario, con una Concertación que parece potenciarse en el tiempo, reinventándose en cada elección y a pesar que promete hacer lo que no hizo en el período anterior, igual recibe la adhesión ciudadana.

Lo lógico sería ponernos de acuerdo en el proyecto político que queremos presentar al país en el 2009 y en función de aquello elegir el liderazgo más idóneo para encabezarlo. Pero, como es habitual, emerge la “bestia negra” en nuestro sector y “ponemos la carreta delante de los bueyes”, y observamos la auto proclamación de candidatos presidenciales, reclamando el mejor derecho de ser el abanderado.

Como sector hemos sido pioneros en el modelo, hemos empujado los procesos basales y estructurales que sostienen el salto cualitativo en el desarrollo del país, sin embargo, no hemos podido llegar al gobierno por la vía democrática. No somos capaces de ganar ninguna de las elecciones que hasta la fecha hemos enfrentado. La Concertación adoptó este modelo, pero, además se ha hecho cargo de los temores o incertidumbres que genera y le incorpora el plus que ha marcado la diferencia: un sentido de equidad social, de solidaridad, de humanidad, de cercanía con las personas y sus aspiraciones, sus miedos, sus sueños. La primera vez nos ganaron con la consigna “La alegría ya viene”, luego se ofreció al país “Desarrollo con equidad”, la elección siguiente un énfasis inclusivo, etc.

En cambio en nuestro sector hemos observado una cultura que denota un materialismo no concordante con los valores del humanismo, una tendencia a la ostentación de los altos niveles de crecimiento que choca con el mapa mental de una ciudadanía que tiene convicción sobre la mala distribución del ingreso, tema que no ha tenido un adecuado tratamiento desde el punto de vista comunicacional. Una actitud que contrasta con la imagen de austeridad y solidaridad que tan insistentemente a marcado la agenda de los liderazgos de la Concertación, a saber el documental biográfico “El ciudadano Lagos”, luego “”Biografía”, la salida del congreso luego del cambio de mando cuando se sube al mismo automóvil que tenía al momento de asumir, etc.

Mientras nosotros como sector mostramos consignas intangibles: la defensa del modelo, la valoración del emprendimiento, la disciplina, competencia, etc. , la Concertación tiene un discurso vinculado a cuestiones que son más tangibles a las grandes mayorías: la exclusión social; los marginales o perdedores; se hace cargo de las incertidumbres que genera el modelo; de la promoción de sistemas más solidarios; se preocupa de reconocer en los individuos no solo consumidores u objetos del proceso, sino que los considera como sujetos activos de una ciudadanía y soberanía democrática.

Intuyo que el mapa mental de las grandes mayorías de ciudadanos contrapone nuestra primacía del mercado respecto del rol que asume el Estado y sus agentes. En este tema postulo que los electores buscan y apoyan electoralmente aquel sector que otorga a la sociedad civil un rol de mayor influencia en este equilibrio entre el Estado y el mercado, con un enfoque integrador, que potencie la cohesión social.

1 comentarios:

consultas dijo...

Tiene toda la razón Senador. El sector de la derecha actual (RN+UDI+Otros) no ha podido o no ha querido efectuar la ecuación en que la suma de Estado+ Mercado resulte un beneficio a los sectores mayoritarios ,más pobres, más desprotegidos, y fundamentalmente a la clase media cada día más agobiada por el Estado , pero tampoco reacciona.
Entonces, en una era de cambios répidos surge un Ricardo Lagos que con un especial y eficiente discurso , con una retórica conteste con la mejor de Grecia y Roma alcanza popularidades nunca vista en Chile y también en el exterior, porque allí pronunciaba el mismo discurso que lo lanzará al mundo Internacional con un lidererazgo tremendo. Invito a discutir, a debatir sobre el Discurso de Lagos porque hay mucho por aprender, Un saludo Fraternal a todo los lectores.
Rodrigo González Fernández