EL CENTRISMO EN LA POLÍTICA

lunes, abril 17, 2006

La teoría del centrismo de Hoteling, que surge del estudio de la dinámica de los comerciantes, también suele aplicarse a los partidos políticos. Consiste en que, un eje lineal representa el continuo político desde la extrema izquierda hasta la extrema derecha, los partidos de un sistema de dos colectividades en competencia tienen incentivos para captar el mayor número de votantes de ese universo, lo que origina presiones hacia el centro en el eje para captar el mayor número de votantes. Una competencia para maximizar los beneficios con los electores distribuidos proporcionalmente alrededor del eje central. Si el primer partido se ubica en el extremo del eje político, sería más ventajoso para el segundo ubicarse cerca del otro partido, pero, a su vez más cerca del centro. De mantenerse los parámetros iguales, el primer partido quedaría con un electorado pequeño ubicados en el extremo del eje. Habría por lo tanto un incentivo para que el primer partido de desplace más hacia el centro para aventajar al otro.

Es lo que parece estar ocurriendo en las estrategias políticas de los partidos de la Alianza, lo que exige a Renovación Nacional una postura muy coherente en la búsqueda de interpretar un proyecto político que se identifique con el electorado de centro derecha. Debemos definir una serie de ejes políticos de fácil comprensión que encarnen ese proyecto político, especialmente en los electores de clase media y los más postergados, ideas fuerza o consignas identitarias, a modo de ejemplo, el rechazo al alza de impuestos, compromiso de tolerancia cero a la delincuencia, mayor seguridad y estabilidad laboral, protección y apoyo efectivo a la PYME, mejorar la igualdad de oportunidades en el acceso a servicios de buena calidad en educación y salud, mejores expectativas de vida en los adultos mayores, programas de viviendas que aseguren la dignidad de la vida en familia, un sistema de pensiones y jubilaciones que deje atrás la inmensa incertidumbre a que se ve expuesta la gran mayoría de los chilenos. En una frase, una democracia más exigente y de mejor calidad.

Otro asunto clave es el equilibrio entre el centro y la periferia, entre los diferentes grupos de interés, entre los actores en competencia, las demandas fruto de las expectativas del electorado y la responsabilidad del candidato en las campañas. Las fronteras regionales juegan un rol dicotómico en los sistemas de comunicación, responden adecuadamente a mensajes de interés nacional, pero, afectan aquellas zonas que reclaman un mensaje más local, lo que demanda una dosificación de las vocerías y especificidad de medios que recojan adecuadamente esa diversidad. Estos temas comunicacionales tienen mucho que ver con el equilibrio entre el rol del nivel nacional y la dirigencia local, el equilibrio entre concentración y descentralización en las organizaciones.

Debemos recordar que las elecciones se deciden por aquella mayoría que se define como “independiente”, que no responde a militancia alguna, que exige a los actores partidistas trascender al partido y tender hacia un liderazgo de centro, amplio e inclusivo. No hay lugar en el espacio electoral para aquellos que avanzan solo al ritmo de sus tambores sin escuchar a los electores.

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