VIRTUALIZACIÓN DE LA GESTIÓN

sábado, abril 29, 2006


Los cambios que sufre la sociedad nos obligan a una urgente apertura sicológica para introducir adecuaciones y modernizaciones en nuestra forma de gestionar. No se trata de abandonar la gestión habitual, sino de asumir que el orden político migra desde el documento escrito y la palabra hacia la imagen mediática y el internet. Ello nos obliga a generar empatía para asimilar estos cambios poniendo en valor nuestra infraestructura digital de comunicaciones disponible en la red, conectando toda la estructura territorial del partido, enfatizando una arquitectura organizacional de fuerte horizontalidad que desencadene la potencialidad y creatividad de los diversos nodos en todo el país, generando alianzas con grupos locales, construyendo una cultura de aceptación y valoración de la diversidad, un clima habilitante y acogedor que motive el compromiso y el sentido de comunidad.

Nos proponemos modernizar la estructura y organización del partido, con flujos de información que potencien la descentralización, ponga en valor la comunidad virtual actualmente subutilizada (www.rn.cl), integrando oficinas físicas y virtuales en todas las regiones, trabajando en cadena en ciertos horarios y días específicos, para mejorar la comunicación con nuestros dirigentes y una mayor interacción y contacto con la ciudadanía.

Señalamos a nuestros militantes y simpatizantes que valoramos como deseable la participación de la base, dejando atrás las actitudes pasivas y permisivas derivadas de una concepción vertical, cupular y elitista en la gestión política. Debemos desarrollar una gestión más horizontal y sistémica, que favorezca la convergencia y superposición de legítimos intereses (económicos, sociales, religiosos, locales o territoriales) de la ciudadanía, valorando la diversidad y pluralismo, cuidando las mínimas coincidencias doctrinales, lo que favorecerá nuestro crecimiento político-electoral.

ENFOQUE POSITIVO EN LA POLÍTICA

lunes, abril 24, 2006


La ciudadanía reclama una actitud positiva y propositiva, el manejo emocional y la forma de comunicar inciden en el resultado general, la actitud del mensaje reditúa ventajas o desventajas. En la actualidad las diferencias en las posturas políticas más bien tienen que ver con matices que no representan un quiebre traumático. La fuerza argumental no está en la potencia de la confrontación o descalificación, sino que en la sintonía que una propuesta alcanza en el mapa mental de las personas. La adhesión deriva del carácter inclusivo al encarnar aspiraciones reales y sensibles de los ciudadanos y ciudadanas, lo que determina el establecimiento de fuerzas centrifugas o centrípetas al interior del partido, dicho de otra forma atrayendo o alejando al electorado.

El derrumbe de los ideologísmos potencia el debilitamiento de las tendencias polares en el mundo, lo que está terminando con la esclavitud de las personas respecto de los dogmatismos y sectarismos, dejando atrás las formulas y recetas preconcebidas que los ideólogos promovían como dogmas de fe.

En el pasado la ciudadanía se sometía a los planteamientos del político por considerarlo mejor preparado, más y mejor informado Pero, en la actualidad el ciudadano piensa lo contrario, se siente preparado, bien informado, lo que exige que la verticalidad de la comunicación y de la relación política evolucione hacia estructuras más horizontales y participativas. El ciudadano reclama espacios para opinar, analizar y resolver temas de interés público y al no tener eco en los partidos políticos y las instituciones públicas, se sienten frustrados, aumentado la brecha y el desprestigio de los políticos. Yoneni Masuda, en 1980, en su texto sobre la Sociedad de la Información como Sociedad PostIndustrial, señaló que estas tendencias reflejaban un cambio fundamental desde una democracia representativa hacia una participativa. Se observa una especie de sincretismo ideológico que hace más compartidos los principios generales, los dogmatismos ya no movilizan a las masas y adquiere preeminencia el grado de cercanía y proximidad de los planteamientos políticos con las realidades y aspiraciones cotidianas de las personas.

La lógica interna del proceso democrático empuja a que se cree una sobre expectativa en el Estado, los partidos y candidatos para alcanzar su triunfo electoral entran en una espiral de ofertas, que tarde o temprano generan descrédito, debilitan la confianza en los liderazgos y desprestigia a la política y los políticos, lo que demanda equilibrio, ponderación y realismo para ganar en credibilidad y adhesión ciudadana.

En el marco del proceso de globalización la izquierda asume un rol de crítica y evaluación negativa y la derecha a nivel mundial se identifica con el impulso positivo, y ambos sectores se disputan la simpatía de la sociedad civil.

ELECCIONES COMPETITIVAS EN RN

sábado, abril 22, 2006


Muchas veces olvidamos que en política como en la economía los incrementos de cuotas de mercado o de potencial electoral dependen de la valoración de la demanda, más que de lo que haga la oferta.
La cultura política de Centro-Derecha confía en el mercado y la competencia se asume como el mejor mecanismo para una óptima asignación de recursos. Sin embargo, esta lógica es cuestionada cuando se trata del sistema electoral: se valida la lógica de la democracia protegida, limitante de la competencia electoral, lo que denota una falta de confianza en la decisión ciudadana y en nuestro proyecto político.
Asumiendo que el tema de los sistemas electorales no involucra una cuestión de principios, el tema consiste en dilucidar como podemos generar ventajas competitivas, asumiendo que ello exige una voluntad de cambio cultural interno para sintonizar con lo que demanda la gente, de tal manera de alcanzar una mayor rentabilidad electoral. - No hay democracia protegida que pueda librarnos de las derrotas cuando hacemos las cosas mal y otros las hacen mejor. En esta materia siento que, como sector político hemos practicado una cultura acomodaticia, intentando ganar ventajas fáciles amparándonos en sistemas proteccionistas Frente al cambio en el sistema de elección de alcaldes no hemos sabido reaccionar con eficiencia y oportunidad.
Frente a los malos resultados, responsabilizamos al cambio del sistema, pero no hemos asumido que debemos seleccionar mejor a nuestros candidatos, y desarrollar una estrategia de sector. Perdimos un número importante de alcaldes en la última elección, por una razón muy simple, los candidatos de la Concertación sacaron mejores votaciones que los nuestros, es decir ganaron los que obtuvieron más votos y perdieron los que obtuvieron menos preferencias y como es obvio esa es la esencia de la democracia.
Como partido, Renovación Nacional, ha avanzado. Nuestros parlamentarios no necesitaron protección ni cuoteos, ganaron sus cargos en elecciones competitivas y nuestro abanderado presidencial pasó a la segunda vuelta legítimamente, lo que ha traído nuevos aires, mejorando nuestra confianza, elevando la autoestima y personalidad partidista.

LIDERAZGOS NATURALES

miércoles, abril 19, 2006


Fue habitual escuchar sobre los pretendidos liderazgos naturales en el sector de la Alianza, algo así como la aplicación en la política de los conceptos del derecho natural, promoviendo una primacía surgida de ese derecho. Ciertos liderazgos de carácter fáctico, tienden recurrentemente a establecer un tipo de liderazgo autocrático, elitista, cupular, que pretende tomar decisiones al interior de su circulo para luego en función de una estrategia concertada imponerla al resto del sistema. En esta materia nuestro sector históricamente ha mantenido una ruda competencia de personalismos propios de una cultura de caudillaje.

Hemos avanzado como Alianza, demostramos la conveniencia de levantar liderazgos múltiples y competitivos, cuando en las últimas elecciones nos atrevimos a empujar para que RN tomara la decisión histórica de competir democráticamente en las parlamentarias y presidencial, demostramos como positiva la coexistencia y competencia de liderazgos diversos, ello nos exige mecanismos democráticos para resolver nuestras controversias, aunar las voluntades del sector sin traumas ni arrebatos hegemónicos.
Fruto de la decisión de algunos de nosotros, R.N. salió a enfrentar la idea que nos señalaba a comienzos del año recién pasado, que el sector tenía un liderazgo natural incuestionable. La resolución, consecuencia, madurez y responsabilidad del Consejo General de nuestro partido, permitió levantar un candidato presidencial de nuestras filas, - incluso con la oposición de importantes liderazgos internos- y se demostró en el resultado electoral de la primera vuelta la incontrovertida verdad.

Creemos necesario que nuestro partido opte por impulsar un tipo de liderazgo habilitante, como lo indica que habilite a otros para actuar, que facilite las condiciones para desplegar todas sus capacidades, que no sea en función de personalismos sino de equipos sinergéticos, caracterizados por una mayor horizontalidad, trabajo en redes (sociales) a lo largo de todo el país, espacios a la participación de las bases, respeto a los órganos partidistas y sus decisiones democráticas.

EL CENTRISMO EN LA POLÍTICA

lunes, abril 17, 2006

La teoría del centrismo de Hoteling, que surge del estudio de la dinámica de los comerciantes, también suele aplicarse a los partidos políticos. Consiste en que, un eje lineal representa el continuo político desde la extrema izquierda hasta la extrema derecha, los partidos de un sistema de dos colectividades en competencia tienen incentivos para captar el mayor número de votantes de ese universo, lo que origina presiones hacia el centro en el eje para captar el mayor número de votantes. Una competencia para maximizar los beneficios con los electores distribuidos proporcionalmente alrededor del eje central. Si el primer partido se ubica en el extremo del eje político, sería más ventajoso para el segundo ubicarse cerca del otro partido, pero, a su vez más cerca del centro. De mantenerse los parámetros iguales, el primer partido quedaría con un electorado pequeño ubicados en el extremo del eje. Habría por lo tanto un incentivo para que el primer partido de desplace más hacia el centro para aventajar al otro.

Es lo que parece estar ocurriendo en las estrategias políticas de los partidos de la Alianza, lo que exige a Renovación Nacional una postura muy coherente en la búsqueda de interpretar un proyecto político que se identifique con el electorado de centro derecha. Debemos definir una serie de ejes políticos de fácil comprensión que encarnen ese proyecto político, especialmente en los electores de clase media y los más postergados, ideas fuerza o consignas identitarias, a modo de ejemplo, el rechazo al alza de impuestos, compromiso de tolerancia cero a la delincuencia, mayor seguridad y estabilidad laboral, protección y apoyo efectivo a la PYME, mejorar la igualdad de oportunidades en el acceso a servicios de buena calidad en educación y salud, mejores expectativas de vida en los adultos mayores, programas de viviendas que aseguren la dignidad de la vida en familia, un sistema de pensiones y jubilaciones que deje atrás la inmensa incertidumbre a que se ve expuesta la gran mayoría de los chilenos. En una frase, una democracia más exigente y de mejor calidad.

Otro asunto clave es el equilibrio entre el centro y la periferia, entre los diferentes grupos de interés, entre los actores en competencia, las demandas fruto de las expectativas del electorado y la responsabilidad del candidato en las campañas. Las fronteras regionales juegan un rol dicotómico en los sistemas de comunicación, responden adecuadamente a mensajes de interés nacional, pero, afectan aquellas zonas que reclaman un mensaje más local, lo que demanda una dosificación de las vocerías y especificidad de medios que recojan adecuadamente esa diversidad. Estos temas comunicacionales tienen mucho que ver con el equilibrio entre el rol del nivel nacional y la dirigencia local, el equilibrio entre concentración y descentralización en las organizaciones.

Debemos recordar que las elecciones se deciden por aquella mayoría que se define como “independiente”, que no responde a militancia alguna, que exige a los actores partidistas trascender al partido y tender hacia un liderazgo de centro, amplio e inclusivo. No hay lugar en el espacio electoral para aquellos que avanzan solo al ritmo de sus tambores sin escuchar a los electores.

¿PRIMACIA DEL MERCADO SOBRE EL ESTADO?

jueves, abril 06, 2006


Algo pasa en el Estado, sujeto y objeto por excelencia de la acción política, los pensadores contemporáneos traten erráticamente de caracterizarlo: Estado Posmoderno (R. Cooper), Estado red (M. Castells), Estado Catalítico (M. Lindt), Estado transnacional ( U. Beck), Estado posheroico (H. Willke), lo que muestra su mutación y creciente incapacidad para ejercer su rol valiéndose de sus mecanismos tradicionales. La interrogante es si su debilidad será permanente o si está ocurriendo una redistribución del poder entre el Estado, el mercado y la sociedad civil. Como sea lo concreto es que el Estado es el articulador del sentido de comunidad, lo contrario implica poner en cuestión el concepto tradicional de “sociedad”.

En la globalización, con empresas multinacionales, capitales móviles, mercados globales, redes mundiales de comunicaciones, la regulación estatal de la economía es imposible, el Estado no tiene posibilidad de limitar la libre competencia. Pero, vale una reflexión sobre el tema. Más aún, cuando con el derrumbe del comunismo se planteo “El Fin de la Historia”, el despliegue global y sin contrapeso del modelo neoliberal, con sus dogmas doctrinarios, mercados desregulados, elecciones libres, Estado pequeño, un modelo de prosperidad económica para todos, paz mundial y plena libertad política. Sin embargo, la cruda y violenta realidad global muestra que algo anda mal.

Como puede parecer jactancioso o despertar sospechas de vana intelectualidad el que un simple actor de la política criolla insista en poner en tela de juicio esa verdades reveladas del modelo neoliberal, parece oportuno recurrir a lo expresado por el guru del liberalismo económico e influyente politólogo, asesor del Departamento de Estado de EE. UU, Francis Fukuyama, doctor en Ciencias Políticas en Harvard y profesor en la universidad Johns Hopkins de Washington, quien ha replanteado la tesis del rol del Estado. En su ultimo libro “La construcción del Estado”, argumenta que los Estados débiles son la causa de casi todos los grandes males de la sociedad contemporánea, a saber: marginalidad social, pobreza, guerras fundamentalistas, terrorismo en la periferia de grandes metrópolis, narcotráfico, inseguridad social y pandemias como el Sida, etc., lo que hace urgente fortalecer el Estado, lo que constituye un giro deseable. No se trata entonces del tamaño del Estado, sino de su capacidad, su empoderamiento y efectividad para actuar con eficiencia y oportunidad.

El Estado ha variado significativamente, sus características tradicionales han mutado, ya no se considera la estricta división entre el ámbito público y el privado, emerge la sociedad civil que reclama su protagonismo, ha variado el alcance de su dimensionalidad espacial o territorial, se ha erosionado su autonomía y capacidad soberana tradicional. El dilema no es discutir si más o menos Estado, sino ¡que se quiere otro tipo de Estado! Entretanto su debilitamiento, sin que surja un elemento que morigere la primacía del mercado puede dar lugar a la discrecionalidad de los actores privados.

Evolucionamos desde un Estado eminentemente legislador hacia un Estado principalmente administrativo o de prestaciones, constituyéndose en el refugio de los postergados o temerosos de la sociedad, donde se practica la solidaridad institucionalizada.

La ciudadanía comprende que cada vez somos más directamente afectados por decisiones políticas tomadas en el otro extremo del mundo, un proceso de tecnocratización, expresado en que un número creciente de decisiones emergen desde el insensible escritorio de tecnócratas, lo que a determinado que la economía y la sociedad como un todo se han escapado al control directo de la política centrada en el Estado. La demanda es un sistema en el que tenga algo de control, reclama una mayor incidencia en el ámbito público que se ve hegemonizado por las decisiones del mercado y una clase política que parece incapaz se equilibrar el acceso a los beneficios de mercados generalmente autorregulados y competitivos de la sociedad global.

Francis Fukuyama señalaba que el triunfo de uno de los dos modelos en conflicto (capitalismo versus socialismo) resucita el problema del modelo. Rotas las fronteras ideológicas y aclarado el modelo que se impone, no hay ninguna razón para que continuemos con nuestras inercias. Nuestra acción política ha enfatizado la defensa del modelo, cuestión absurda cuando ha sido asumido por la Concertación de centro izquierda. Peor aún, nuestros adversarios derrotados ideológicamente se alzan triunfantes políticamente en cada desafío electoral, lo que nos obliga a reconocer que nuestro propio proceso de adaptación al nuevo escenario ha sido pobre, en cambio la adaptación de los derrotados socialistas no pudo haber sido más exitosa.

LA CULPA DEL EMPEDRADO

lunes, abril 03, 2006


Nuestro sector político tiene su Talón de Aquiles, puntos críticos de gran importancia a la hora de definiciones electorales, que requieren ser reflexionados a la luz de la nueva sociedad que emerge. Algunos de ellos son doctrinarios, otros se relacionan con el clima organizacional, la forma de gestionar, aspectos de planificación estratégica y comunicacional. Nos parece conveniente recuperar la cultura reflexiva, hace muchos años que no producimos un papel para pensar nuestro futuro. El mundo que emerge es un cambio constante, que nos presentará constantes incertidumbres, debemos prepararnos para enfrentarlas. El encadenamiento de derrotas electorales que hemos vivido no es un asunto de buena o mala suerte, no es una cuestión de voluntad divina, ni determinismo de ninguna especie. Es simplemente que hemos hecho las cosas mal y la Concertación ha hecho las cosas mejor. Está en nosotros cambiar esta situación, solo debemos asumir que no podemos dejar todo librado a la suerte, ni a la divina providencia, ni a grupos elíticos que decidan por nosotros. Es nuestra responsabilidad asumir un rol más protagónico, comprometido y participativo.
Hasta ahora hemos tenido 11 diversas derrotas electorales, sucesivas minorías parlamentarias, lo que nos obliga a cambios si aspiramos a constituir una alternativa viable para la elección en el año 2009. Hemos mostrado falta de un sentido autocrítico, nos hemos acostumbrado a buscar Chivos Expiatorios de nuestras derrotas: culpar al intervencionismo electoral del gobierno parece una visión parcial y sesgada. Debe haber causas más profundas, estructurales, endógenas a la Alianza que den cuenta de estas derrotas.

Hemos perdidos las cuatro elecciones presidenciales sucesivas a manos del mismo adversario, con una Concertación que parece potenciarse en el tiempo, reinventándose en cada elección y a pesar que promete hacer lo que no hizo en el período anterior, igual recibe la adhesión ciudadana.

Lo lógico sería ponernos de acuerdo en el proyecto político que queremos presentar al país en el 2009 y en función de aquello elegir el liderazgo más idóneo para encabezarlo. Pero, como es habitual, emerge la “bestia negra” en nuestro sector y “ponemos la carreta delante de los bueyes”, y observamos la auto proclamación de candidatos presidenciales, reclamando el mejor derecho de ser el abanderado.

Como sector hemos sido pioneros en el modelo, hemos empujado los procesos basales y estructurales que sostienen el salto cualitativo en el desarrollo del país, sin embargo, no hemos podido llegar al gobierno por la vía democrática. No somos capaces de ganar ninguna de las elecciones que hasta la fecha hemos enfrentado. La Concertación adoptó este modelo, pero, además se ha hecho cargo de los temores o incertidumbres que genera y le incorpora el plus que ha marcado la diferencia: un sentido de equidad social, de solidaridad, de humanidad, de cercanía con las personas y sus aspiraciones, sus miedos, sus sueños. La primera vez nos ganaron con la consigna “La alegría ya viene”, luego se ofreció al país “Desarrollo con equidad”, la elección siguiente un énfasis inclusivo, etc.

En cambio en nuestro sector hemos observado una cultura que denota un materialismo no concordante con los valores del humanismo, una tendencia a la ostentación de los altos niveles de crecimiento que choca con el mapa mental de una ciudadanía que tiene convicción sobre la mala distribución del ingreso, tema que no ha tenido un adecuado tratamiento desde el punto de vista comunicacional. Una actitud que contrasta con la imagen de austeridad y solidaridad que tan insistentemente a marcado la agenda de los liderazgos de la Concertación, a saber el documental biográfico “El ciudadano Lagos”, luego “”Biografía”, la salida del congreso luego del cambio de mando cuando se sube al mismo automóvil que tenía al momento de asumir, etc.

Mientras nosotros como sector mostramos consignas intangibles: la defensa del modelo, la valoración del emprendimiento, la disciplina, competencia, etc. , la Concertación tiene un discurso vinculado a cuestiones que son más tangibles a las grandes mayorías: la exclusión social; los marginales o perdedores; se hace cargo de las incertidumbres que genera el modelo; de la promoción de sistemas más solidarios; se preocupa de reconocer en los individuos no solo consumidores u objetos del proceso, sino que los considera como sujetos activos de una ciudadanía y soberanía democrática.

Intuyo que el mapa mental de las grandes mayorías de ciudadanos contrapone nuestra primacía del mercado respecto del rol que asume el Estado y sus agentes. En este tema postulo que los electores buscan y apoyan electoralmente aquel sector que otorga a la sociedad civil un rol de mayor influencia en este equilibrio entre el Estado y el mercado, con un enfoque integrador, que potencie la cohesión social.