DESAFIOS POLÍTICOS: R.N. Y LA ALIANZA

martes, marzo 28, 2006


La mesa directiva nacional nos ha convocado para hacer una pausa y reflexionar sobre nuestra realidad política y electoral, lo que parece positivo y oportuno. Hacemos estos aportes con la mejor intención, inspirados en un sincero sentido autocrítico, invitando a un análisis franco, y haciéndose cargo de la cruda realidad electoral que hemos vivido a lo largo de estos 16 años: hemos enfrentado derrota tras derrota, siempre escondiendo la cabeza, echándole la culpa al empedrado, a la asimetría económica en el financiamiento electoral de las campañas, el intervencionismo político-electoral del gobierno y otros argumentos. Pero, sin entrar al meollo del asunto, eludiendo hacernos preguntas básicas: ¿que hemos hecho mal?, ¿en que hemos fallado?, ¿por qué la gente no nos entrega su confianza?, ¿cual es la razón que bloquea la empatía y la credibilidad de la gente con nuestro sector? Todo indica que en este tipo de análisis no cabe una “cacería de brujas”, intentando buscar responsables individuales. Por el contrario es evidente que se trata de un proceso sistémico, multicausal y multidimensional. Además, con una larga temporalidad.

Carecemos de un modelo que permita una comprensión profunda de la realidad que emerge, tenemos visiones fragmentadas sobre los profundos cambios sociales, económicos y culturales, lo que ha retardado la reacción institucional que sirva para reorientar la gestión de la política, lo político y los políticos.

En abril del año 2004 expuse mis ideas sobre el futuro de la Alianza en un documento que denominé “RN-UDI; No es lo mismo”, el que abrió un enérgico debate. La fuerza de los acontecimientos tanto internamente, en RN, como los pronunciamientos de algunos liderazgos edilicios del sector, muestra la sintonía de aquello que se expuso al análisis. La posterior emergencia de la candidatura de Piñera, significó un duro cuestionamiento al concepto de los liderazgos naturales del sector, que se vio categóricamente avalada por los resultados electorales de la primera vuelta. El resultado fue el perfilamiento de una nueva cultura organizacional en RN, con un Consejo General que como máximo órgano del partido, marcó independencia, resolución y madurez.

Después de cada elección la ciudadanía se escandaliza cuando observa el ritual Kafkaiano en que voceros de todos los sectores señalan haber ganado, argumentando todo tipo de explicaciones. Es tiempo de hacernos cargo de nuestras deficiencias político-electorales, de nuestra limitada capacidad comunicacional, de las dificultades para generar empatía en los ciudadanos, de la ausencia de un proyecto político auténticamente compartido, de la equívoca cultura organizacional del sector, sesgada por el elitismo y la escasa capacidad para articular un sincero trabajo de equipo en la Alianza.

Parece oportuno sino urgente abordar estos temas, con la altura y el equilibrio necesario, atendido el escenario político derivado de la positiva evaluación con que ha terminado su mandato el Presidente Ricardo Lagos, su eventual postulación en la próxima elección, las fortalezas aglutinantes que mantienen la unidad de la Concertación, la cruda realidad de enfrentar el verdadero equilibrio democrático que nos mantendrá por los próximos ocho años en minoría en el senado y muy probablemente también en la Cámara de Diputados.

Esta cruda realidad hace aconsejable iniciar cuanto antes las acciones tendientes a posicionarnos para las próximas elecciones pensando en como hacemos para ganarlas. Mientras más tempranamente compartamos un diagnóstico, con una evaluación lo más realista posible, mejores serán nuestra posibilidades de enmendar la tendencia que durante las últimas décadas han marcado el negativo destino electoral de nuestro sector.

Enfrentamos esas raras circunstancias de la vida, personal e institucional, en que tenemos la oportunidad colectiva de repensar como nos queremos organizar para no repetir los errores que nos han llevado a esta cascada de derrotas electorales. Si tomamos las medidas correctas, con decisión y oportunidad, sobre todo oportunidad, podremos ofrecer reales alternativas a la nueva generación que espera el relevo.

Debemos asumir que la política efectiva es aquella que maneja los códigos de la localidad, de la cercanía territorial, conceptual y emocional. Mientras más cercano el liderazgo mayor es la probabilidad de éxito, por ello al momento de las decisiones sobre la conducción del proyecto político o la definición de cargos directivos, no es menor el tema de la experiencia, capacidad de trabajo en equipo, cargos ejercidos, elecciones ganadas. No podemos correr riesgos, no tenemos espacio para la improvisación ni los errores.

El análisis electoral se ha caracterizado por el monismo, es decir, la monocausalidad sin considerar una reflexión de nuestras derrotas que tenga un enfoque multicausal o sistémico, un cierto determinismo conductual nos ha llevado indefectiblemente a derrotas sucesivas. Un gran defecto de nuestra cultura partidista es cierto reduccionismo meramente instrumental a los procesos electorales, donde lo programático resulta accesorio y no esencial como sería lo correcto en una organización cuyo fin es justamente materializar su programa desde el Gobierno. En cambio, la actividad programática se encarga a tecnócratas, como quien compra en la tienda, sin que surja efectivamente desde las bases de nuestro partido, adecuadamente asumida y sociabilizada, al punto que no se utiliza en campaña ni menos se usa como cotidiano instrumento de gestión política.

La política está mutando: estatización de los partidos políticos, en algunos casos, y privatización de los mismos en otros, tecnocratización de los procesos de decisión, globalización de la economía, percepción implícita de que las decisiones más trascendentes surgen desde el mercado, diversificación y segmentación del público, nuevos procesos de individualización, predominio de estilos de vida distintos, etc., impactan nuestra actividad.

"NUESTRA OPOSICIÓN SERÁ MUCHO MÁS EXIGENTE"

lunes, marzo 13, 2006


Entrevista publicada por El Mercurio de Valparaíso
La brevedad del periodo presidencial recién iniciado ya comenzó a marcar los tiempos políticos. No sólo los oficialistas, sino también, y muy intensamente, los opositores. Porque mientras la administración de Michelle Bachelet debe ganarle tiempo al tiempo para cumplir su programa, la centroderecha tiene que recomponer estrategias y capital electoral para las próximas presidenciales, sin contar las municipales y parlamentarias que se asoman, más o menos cercanas, en el horizonte. En ese escenario se enmarca el análisis del senador y vicepresidente de Renovación Nacional, Carlos Cantero, uno de los posibles candidatos a suceder a Sergio Diez en la presidencia del partido. Conocido por su postura antihegemónica y antipersonalista, así como por las duras críticas que a veces ha dirigido hacia la propia Alianza, el parlamentario todavía no se pronuncia sobre la postulación , pero adelanta que si acepta el desafío imprimirá una fuerte modernización en la gestión política de la colectividad.
UN SOLO DESTINO
- Con el análisis post electoral en la mano, ¿cuál será el rol de RN en la Alianza, dado que la UDI recuperó la condición de principal partido político?
"La Alianza tiene un solo destino. Trabajar con un sentido de unidad, de respeto mutuo, buscando la colaboración. Para que eso exista se requiere la construcción de confianzas y generar trabajos sinérgicos, que sean de beneficio mutuo. Esta rivalidad permanente, política y electoral, que ha habido entre RN y la UDI ha sido la base de todo el fracaso político. Porque no hay que cerrar los ojos a la realidad. La relación RN-UDI ha sido un fracaso permanente. Hemos perdido todas las elecciones que hemos enfrentado juntos hasta la fecha".
- ¿Cómo se recuperan la confianzas?
"Con voluntad y con intención. Espero expresar claramente en la próxima reunión de Cauquenes la necesidad de construir una alianza política real, con imagen de gobernabilidad, proyecto político común y que además posea una forma más institucional de relacionarse, de modo que no dependa de la buena o mala voluntad, de la sumisión o de voluntarismos hegemónicos de nadie".
LECCIÓN APRENDIDA
- ¿Y su apuesta por el candidato propio y la competencia total fue funcional a este concepto?
"Todos hemos aprendido la lección que nos dieron los últimos comicios: nunca ha sido bueno que un partido pretenda hegemonizar a otro y tampoco es bueno poner todos los huevos en una sola canasta. De tal manera que los liderazgos múltiples, con diversas expresiones en el marco de una institucionalidad, siempre son muy positivos".
- ¿Cómo se proyecta eso hacia los próximos comicios?
"¿Quiénes estarán llamados a liderar el próximo proyecto político que presentaremos a la ciudadanía? Los que estén mejor posicionados. Y para eso tendremos, institucionalmente, que diseñar un mecanismo, que en mi opinión debiera ser una primaria, para definir con mucha antelación dónde concentrar todo el esfuerzo".
-¿Los malos resultados electorales se deben sólo a estos elementos?
"No. Creo que a la Alianza le ha faltado madurez y sentido de la autocrítica. Hemos pecado de cierta soberbia y siempre le estamos echando la culpa al empedrado. Responsabilizamos al partido aliado o a algunos liderazgos que generan tensiones; al intervencionismo electoral, a la escasez de recursos, etcétera. Siempre inventamos alguna excusa. Mi opinión es que no hemos logrado interpretar adecuadamente los sueños, los anhelos, las esperanzas de nuestro pueblo".
A LA CONQUISTA DEL CENTRO
- ¿La arremetida hacia el centro que marcó la campaña de Piñera va a dar mejor resultado en el largo plazo?

"Si logramos interpretar los anhelos de la gente y en vez de seguir hablando de la delincuencia y todo eso. Si nos centramos en los problemas y las aspiraciones que tienen las personas en su mapa mental".

- ¿Cuáles son esas aspiraciones?
"Hay que escuchar qué dice la gente. `Yo no quiero más abusos en el mundo laboral, no quiero inestabilidad, incertidumbre ni situaciones como las que se ven por ejemplo en el ámbito de los trabajadores de contratistas´. `No quiero morir simplemente porque no tuve plata o porque el Estado no tuvo las condiciones para responder a mis requerimientos de salud´.`Quiero una buena educación para mis hijos´. `Soy pobre, pero quiero vivir con dignidad: no me pueden dar estas viviendas básicas que son verdaderas pocilgas inhumanas´. Creo que por ahí van los problemas reales de la gente. Y de repente nosotros andamos en temas que no guardan relación con eso. La política tiene que ir a descubrir la cotidianidad del ciudadano de hoy".
ESTRATEGIA OPOSITORA
- ¿Cómo va a ser la estrategia de la Alianza en este gobierno? ¿Una oposición muy dura, dado que terminó la llamada democracia de los acuerdos?
"Creemos que hubo una mala interpretación. Lo que tratamos de decir es que el ex presidente Lagos fue desconsiderado respecto de nuestro espíritu de colaboración y su agradecimiento fue interesado y antojadizo. Cuando pudo pasar por encima y sacar ventajas políticas de corto plazo, no tuvo ningún reparo en hacerlo, como fue el intento de imponer la discusión del sistema electoral parlamentario en los días previos a la elección. Nos pareció una actitud abusiva y destemplada, sin ningún tipo de contemplación hacia aquellos que tuvieron un espíritu de amplia colaboración y gran sentido republicano".
- Eso significa que se acabaron los acuerdos.
"En democracia no se pueden acabar los acuerdos. Lo que nosotros hemos dicho es que vamos a pasar a una nueva estrategia donde por cierto, como es propio de la política y la democracia, siempre habrá acuerdos. Pero vamos a ser una oposición mucho más exigente. Exigente en los acuerdos y su cumplimiento, en el logro de eficacia, eficiencia, oportunidad; vamos a ser mucho más enérgicos en la fiscalización. Nuestra oposición será exigente, de alternativas…"
- ¿Cómo de alternativas?
"Cada vez que el gobierno enviaba un proyecto, era corregido por los parlamentarios y muy rara vez un ministro o el propio presidente tuvieron la dignidad de reconocer los aportes generosos que hizo el Parlamento. Como eso no fue valorado, en el futuro, cuando el gobierno presente un proyecto, nosotros presentaremos el nuestro respecto de la misma materia, de modo que se vea cuáles son las diferencias entre las iniciativas del Gobierno y de la Alianza".
OPCIÓN REAL Y DIVERSIDAD
- ¿Cree que la centroderecha va a ser una alternativa efectiva y real de gobierno en las próximas presidenciales?
"Tengo la impresión de que la generación post 73 está viviendo su último cuarto de hora y no tenemos derecho fracasar en la próxima contienda electoral. Llegó el momento de madurar y dejar atrás los egos, la destemplanza, los voluntarismos hegemónicos y trabajar como un solo equipo, como un solo cuerpo, con un sentido de destino común. Por muy bien que haga las cosas uno de los partidos, si el otro no está a la altura, vamos a fracasar, como hemos tenido fracasos rotundos en los últimos actos electorales, producto de lo cual hemos perdido la mayoría en el Parlamento…".
- ¿En qué se traduce eso?
"En que tenemos que hacer un discurso y una actuación política más comprometidos con los intereses de las grandes mayorías de los chilenos; trabajar más en terreno, construir más unidad y generar imágenes de gobernabilidad a través de actuaciones conjuntas. La Alianza debe tener una comisión política propia, no como RN y como UDI por separado, sino como Alianza, donde converjan todos los que puedan hacer aportes a este gran conglomerado que recoge diversas vertientes. No podemos tender hacia la homogeneización, sino que debemos valorar la diversidad y el pluralismo, entender que eso es una oportunidad y no tildar a quienes lo expresan de traicioneros o de encarnación de la maldad. La diversidad exige reconocer a todos como legítimos, respetarlos, y desde allí construir la unidad".
DECISIÓN AD PORTAS
- Desde que Rodrigo Hinzpeter dijo que no iba a la competencia, muchos lo miran a usted como candidato a sucesor de Sergio Diez.
"Yo he señalado que voy a considerar seriamente la opción de ser candidato a la presidencia de RN. Estoy conversando con los diversos sectores y corrientes del partido. A mí no me quita el sueño el cargo porque he ganado todas las elecciones que he querido, y lo he hecho con competencia y en buena lid, nunca con proteccionismos. Es el electorado donde se expresa la libertad. Creo en ese principio y creo que eso debiera primar tanto para las elecciones internas como para las generales de diputados o senadores y también para las municipales".
- ¿A quiénes consideraría en su lista?
"Yo estoy pensando seriamente en confirmar una lista…aunque es bastante prematuro porque la generación de directiva será en mayo. Pero espero persuadir para que trabajen en mi equipo a personas de gran valía como Arturo Longton y Lily Pérez; Baldo Procurica, que es uno de los senadores más emblemáticos que ha marcado el sentido y el espíritu de la cultura que debe tener RN. Espero que se integre a la mesa gente como Carlos Larraín, Francisco Bulnes, Carla Rubilar, Cristian Nieto, Oriana Peñafield; gente joven como la misma Carla, Ximena Valvarce de Arica, Francisco Chahuán de Viña del Mar. Espero constituir una mesa que sea lo más plural y diversa. Y si asumo este desafío, cuestión respecto de la que me voy a pronunciar más adelante, voy a provocar una profunda modernización en la gestión política al interior de RN".
- ¿Algunos aspectos de esa modernización?
"Me interesa romper esa macrocefalia del núcleo central que hay en Santiago, cuando en el resto de los distritos no existe nada. Me preocupa ver la pobreza y debilidad de nuestras estructuras en el resto del territorio nacional y el excesivo verticalismo que hay. Lo que debemos construir es un cambio de cultura y clima organizacional".
BACHELET Y EL CAMBIO
- ¿Cuáles son sus expectativas sobre el gobierno de Michelle Bachelet?
"Ella ha mostrado en mi opinión una evolución rapidísima. Se desprendió de las atávicas visiones estatistas, centralistas, autoritarias, y rápidamente se hizo una reingeniería que yo aplaudo. Y saltó desde su posición en la extrema izquierda en la primera elección presidencial a una más moderada dentro de la izquierda democrática. Creo que ella, como cabeza de una coalición de centroizquierda, está llamada a jugar un papel muy relevante en este proceso de modernización y cambio cultural y yo abrigo expectativas positivas. Espero que su equipo sea capaz de generar confianzas y muestre la madurez política que yo creo que tiene. El que sea liderado a nivel de ministros por Andrés Zaldívar me hace abrigar positivas esperanzas de que se acaba el ciclo que marcó Lagos -que a mi juicio hizo un gobierno bastante autoritario- y se inicia una nueva etapa, más generosa, más simétrica, más valoradora de los aportes que hacen los demás".