EL DESAFIO DEL CAPITAL SOCIAL

miércoles, julio 27, 2005


El aumento de conductas equívocas y los problemas de seguridad ciudadana, como el incremento de la delincuencia, el tráfico de drogas, los homicidios y suicidios, son consecuencia de un excesivo individualismo en la actual sociedad. Esto se agrava por los cambios en el rol del Estado, graves iniquidades en servicios como salud y educación, la falta de empleos para motivar a la juventud, escasez de redes de solidaridad y colaboración en los barrios y comunidades.
Se comprueba un stress social, derivado de la competencia excesiva, la falta de conductas de colaboración y la escasa valoración de la solidaridad. Junto a ello se produjo en las últimas décadas una alteración en el rol de la familia y en su estructura, lo que se refleja en la aparición de familias monoparentales, casi el 50% de los hijos nace fuera del matrimonio, en un hogar con madre o padre soltero, el incremento de los casos de irregularidad familiar y la alteración del principio de autoridad.
La causa basal de estos problemas radica en el escaso Capital Social, lo que se expresa en la escasez de relaciones sociales y cooperativas basadas en normas de reciprocidad y honestidad, en valores como la confianza, colaboración, prestigio, pertinencia y compromiso. Esto era reconocido en los barrios de cada comunidad y se reflejaba en la seguridad, en los lazos de confianza social y la capacidad para reaccionar colectivamente a los desafíos del entorno.
El desafío en el país consiste en fortalecer el Capital Social, los lazos de efectividad, el manejo de las emociones, disciplina y responsabilidad cívica, que la autoridad pública destine los recursos necesarios para revertir esta tendencia. El aumento de los delitos, homicidios y suicidios, no ocurren por azar, sino por pautas conductuales equivocadas, por inadecuadas políticas públicas, un deterioro valórico en la sociedad, la disfuncionalidad familiar, iniquidad social, inadecuada administración de justicia e ineficiencia policial, que afectan a la sociedad de hoy.

¿ATAQUE A NUESTROS VALORES COMO SOCIEDAD?

domingo, julio 10, 2005

Me resultó una paradoja ver el día antes, el rostro de amplia sonrisa que Tony Blair mostro al mundo, celebrando al recibir el nombramiento como sede para los Juegos Olímpicos. Y, el contraste de los días siguientes por las bombas que al explotar, trajeron los vientos del terror, miedo e inseguridad.

En la prensa de hoy se recoge el planteamiento de Robin Cook, líder laborista de la Cámara de los Comunes, señalando que “Terminar con la pobreza es la mejor arma contra el terrorismo”, me parece interesante el planteamiento viniendo de un Parlamentario Británico, recién saliendo de un violento atentado terrorista en Londres. Enfatizó el Congresista que “En tanto la lucha contra el terrorismo se conciba como una guerra que se puede ganar por medios militares, está condenada al fracaso”. Estoy plenamente de acuerdo con esa apreciación.

Por su parte el primer ministro, Tony Blair describió los atentados como “un ataque a nuestros valores como sociedad” y tiene mucha razón, lo importante es analizar como y porqué se puede incubar ese odio, que naturalmente no viene de Ala, ni por obra y gracia del Espíritu Santo, sino que, por el contrario, surge de actos y decisiones humanas, de los líderes de los países poderosos, que terminan siendo dañinas y dolorosas para esas culturas. Entre los valores a los que hace referencia el Primer Ministro se encuentran la solidaridad, la equidad, la tolerancia, el respeto mutuo y un sentido de responsabilidad global, los que no siempre son practicados con la consecuencia reclamada. Son muchas las situaciones en que el orden mundial que se impone en lo económico, no tiene ninguna contraparte ni referencia en temas que expresen una clara dimensión del humanismo, la solidaridad, la responsabilidad reciproca. Irónicamente, por estos días el mundo recuerda el décimo aniversario de la masacre de Srebrenica, cuando las poderosas naciones de Europa no fueron capaces de proteger a 8.000 musulmanes de ser masacrados en el peor acto terrorista de Europa de la última generación, enfatizo que eso ocurrió solo hace 10 años. Ni hablar del hambre en diversos paisajes de África que, después de ser arrasados por oleadas colonialistas, no dejaron sino una huella de dolor y miseria.

El orden global deberá analizar este grito desgarrador que surge de quienes quieren un mundo con más y mejores valores, con liderazgos que vayan más allá del materialismo, y del individualismo asfixiante que corrompe nuestras sociedades, donde se respeten verdaderamente los derechos de todos, donde la solidaridad se exprese en cruzadas humanitarias, donde se atienda a los caídos, donde la justicia impere para todos, donde la solidaridad y la equidad sean parte del modelo. Un desarrollo con dimensión más humana, con valores humanistas, con humanistas que orienten su acción de desarrollo en el mundo. Debemos impulsar el genuino Desarrollo Humano.

¿QUE PASA CON NUESTRA SOCIEDAD?



He recorrido innumerables veces el país, las ciudades de la región, sus poblaciones, sectores urbanos y rurales, y lo que veo es común a la realidad que se vive en otras partes: un debilitamiento de lo social, del sentido de comunidad, de nuestros valores básicos, del rol de la familia, un debilitamiento del liderazgo espiritual, de la política (rendida al rating), de un materialismo excervado que impulsa al individualismo.

Hace unos días visité la Cárcel de Antofagasta, y vi el rostro de aquellos que han llegado al límite en materia de convivencia social y de valores, - agradezco la atención de su Alcaide y todo el personal de Gendarmería – y tuve la ocasión de conversar con los familiares de algunos detenidos, conocer de sus dramas y esperanzas. Conversé francamente con profesionales que hacen un maravilloso trabajo de empujar sueños y esperanzas, profesores, asistentes sociales, monitores, sicólogas, etc, etc, que apuestan por la rehabilitación, por apoyar la reinserción social evitando la estigmatización, potenciando su autoestima para evitar reincidencias, dándoles más educación, desarrollando competencias productivas para que puedan ganarse la vida honestamente, desarrollando habilidades sociales para relacionarse con su entorno.

Una conversación franca, sincera, directa, me ha permitido verificar que se trata de personas con graves carencias de afectividad en su infancia: hogares irregulares, ausencia de padre o madre, problemas de alcoholismo o drogas en sus hogares, un ambiente de violencia como modelo de vida. No trato de restar importancia a su propia responsabilidad, por el contrario, la abstinencia en el consumo de droga o alcohol les hace ver con claridad el peso de sus actos, con sus efectos personales, familiares y sociales.

Me llamó la atención conocer que la mayor parte de los robos con violencia o con intimidación, se asocian a jóvenes que actúan bajo los efectos de las drogas, el alcohol o la mezcla de ambos elementos. Mi visita a ese lugar estaba motivada por el intento de comprender las causas basales que inducen a estas conductas, el origen de estos problemas, de este relajo, del debilitamiento de los valores sociales, de ese exacerbado individualismo, de los modelos perversos que desorientan a nuestros jóvenes. Tengo la convicción que estos jóvenes no son sino el reflejo de lo que la sociedad es hoy, de lo que ven en sus barrios, es sus esquinas, en sus hogares, entre sus familias, en la televisión y medios de comunicación. Son el fruto de lo que es nuestra sociedad en la actualidad, de los valores que se imponen, de los modelos que les damos, de un debilitamiento peligroso del sentido social, comunitario, del sentido que tenemos un destino común. La conciencia de que estos problemas no son individuales sino sociales, colectivos, sistémicos, que alcanzan a toda la sociedad y de los cuales nadie puede sentirse ajeno.

Estos individuos son lo que son por múltiples causas. Decir que simplemente son malos, es un camino equivocado y simplista. Cada individuo forma su conciencia - y su yo - en relación e interacción con su entorno, con su medio, con sus padres y familiares, con sus amigos y vecinos, compañeros de juego y estudios, en el contacto e interacción con su medio físico, cultural, mediático y espiritual, en que se desarrolla, sus valores los toma de su realidad, de sus modelos. Si aumenta la delincuencia, la droga, la violencia, etc, es por algo. No es solo por la casualidad sino más bien por la causalidad.

¿Que pasa con nuestra sociedad?. Los problemas son complejos y lo serán más por que tienen dimensiones sistémicas, interconectadas, multidimensionales, multi o transdisciplinarias. La droga esta recién penetrando a nuestra sociedad, pero, me temo que el problema se agudizará por que las causas que generan el problema se agudizan y no son enfrentadas: la familia está cada día más debilitada, las viviendas en boga son cada vez más inhumanas, los espacios comunitarios son cada día más escasos, todo cae bajo el mercado, los liderazgos son cada día más light, el poder del dinero y sus lacayos someten múltiples espacios de la sociedad, el Estado está cada vez más debilitado y los partidos políticos cada día tienen menos ideas y parecen más sucursales de las grandes sedes del poder económico y de esto no se escapa ningún sector. Los grandes temas no los ponen en la opinión pública los políticos, sino los dueños de los diarios y canales de televisión, solo sale o recibe tribuna lo que les interesa a ellos y lo que es de su conveniencia económica o favorece su poder.

En fin, no pretendo agotar esta reflexión, solo quiero mostrar mi sensibilidad en esta materia y llamar a las personas de buena voluntad: jóvenes, adultos y viejos; hombres y mujeres; a las diversas visiones sociales, culturales, religiosas o políticas, a que hagamos un análisis compartido, una reflexión común, que se enriquezca con las diferentes visiones y puntos de vista. Para eso es este espacio, para dialogar con respeto y altura de miras, sin apasionamientos descalificadores, sino que respetando la diversidad, practicando la tolerancia y valorando la diversidad que puede democráticamente interactuar en el respeto por las ideas.
¿¿¿¿Y tu tienes opinión, estas dispuesto(a) a compartirla?????

CHILE: A CAMBIAR POLITICA HABITACIONAL

domingo, julio 03, 2005


Pienso que ha llegado la hora de cambiar la política habitacional del Estado de Chile, específicamente lo referido a las viviendas sociales. Esto va más allá del gobierno de turno. Debiera reemplazarse esa política con un amplio consenso social y político. No es posible resistir, sin vergüenza, ese atropello a la dignidad de las familias chilenas. Esa verdadera estafa a la fe pública, realizada con el aval del Ministerio de Vivienda en representación, no del gobierno, sino del Estado de Chile.
No se privilegia calidad sino cantidad, no se aprecia un real y sincero compromiso con el tema, sino más bien la intención de mostrar números para los discursos presidenciales. Las soluciones habitacionales son una inconsecuencia con el concepto de familia, no hay espacios para la comunión familiar, ni siquiera para la mínima intimidad matrimonial. Se ha impuesto un concepto equívoco de vivienda, algo asi como de garaje para guardar el recurso humano. Pero, estamos lejos de la vivienda digna a la que los chilenos aspiran, con la concepción de un auténtico hogar para cobijar una familia, con la dignidad y confort mínimo. Siento que el Estado, es decir, todos nosotros, con esta negligencia permisiva, amparamos un verdadero atropello a los derechos humanos de las familias más pobres de nuestro país, que solucionan por esta vía su problema habitacional. Es verdaderamente dramático comprobar la mala calidad de muchas de estas viviendas. Son muchas las casa COPEVA, son muchas las empresas Copeva, que existen en el país con distintos nombres. La pregunta que golpea la conciencia de millones de chilenos es ¿Qué pasó con la fiscalización técnica del Servicio Público?, ¿Cómo se puede intentar justificar lo injustificable?
Hoy el tema está centrado en la pésima calidad de las viviendas que han recibido miles de chilenos, en ¿Cómo garantizar mejores normas y estándares de calidad?, en ¿como lograr una mejor fiscalización de los entes estatales?. Me pregunto si será posible implementar a nivel nacional un programa que permita, en forma expedita y como política pública, el acceder a un “programa habitacional escalable”; es decir, que cada familia pueda ir cambiando su programa habitacional, a medida que cambian sus condiciones y realidades familiares????.

Este no es un problema fácil, ni solo de responsabilidad sectorial, por el contrario, es un tema transversal que cruza muchos sectores. Tiene que ver no solo con una política de vivienda, sino que alcanza a definiciones de Estado como, por ejemplo, la descentralización que vaya a impulsar el Estado, ¿como vamos a empoderar a nuestras regiones?, ¿que política demográfica quiere seguir el país?, ¿como vamos a darle a Chile un desarrollo equilibrado y armónico, con equidad territorial e interpersonal?, ¿como estimulamos una mejor distribución del capital humano, orientándolo hacia regiones, para detener el explosivo crecimiento de Santiago o la Región Metropolitana?, ¿Qué incentivos pueden ser beneficiosos para estos fines? El tema apenas se enuncia ¿¿¿Cuáles son sus opiniones y visiones sobre este sensible tema?? , ¿¿ Si visualiza soluciones por que no las aporta????

CHILE: PARÁLISIS EN EL DEBATE

viernes, julio 01, 2005


“En Chile existe una especie de parálisis en el debate económico sobre el futuro”

Estas expresiones son de Michael Porter, un destacado académico de la Universidad de Harvard y reflejan muy bien mi pensamiento. En Chile no solo hay parálisis en el debate económico, más bien no hay debate en ningún tema relevante. Somos esclavos del rating y de la circulación de medios, es decir de las ventas, del dinero que lo manda todo. En esto podemos ser testigos de tremendas paradojas y contradicciones en el país: Canales católicos vendiendo erotismo, otros ultraconservadores explotando a la mujer como objeto, canales públicos con exquisito sentido comercial y privado, sin ningún interés por los valores públicos, directores del canal estatal que no marcan ninguna tendencia clara, autoridades políticas que no estan dispuestos a invertir un peso en comunicaciones públicas de buena calidad.
En Chile no hay espacio para la reflexión seria sobre el futuro ni sobre nada, todo se banaliza, se chacrea, prácticamente no hay espacio para plantear ideas serias, solo chamuchina, erotismo y candilejas. Lo peor de todo es que la estupidez se está haciendo contagiosa, no solo está en la televisión, en los reality, en la vida social, etc, sino que ha llegado para quedarse en todos los ámbitos de la vida pública, radio, diarios, televisión. Los ámbitos universitarios andan en las nubes o en la banca viendo el billete, en el Estado el MIDEPLAN, las unidad de prospectiva y planificación estratégica muestran una pasividad alarmante, en el gobierno y la oposición todo se reduce a marketing a cobertura de noticias, a presencia en los medios. Ni que decir del mundo político, no hay tiempo para discusiones de fondo, en el parlamento lo urgente no deja ver lo importante, en las campañas presidenciales el debate es un asco, no existe, se elude, solo basta el marketing, como si los chilenos fueran idiotas, solo receptores de propaganda. Pero la ciudadanía más ilustrada y con mayor capacidad de aporte, es decir usted que lee esta nota, no tiene tiempo ni interés en compartir ni siquiera una opinión. Es cosa de mirar la participación en estos espacios. ¡¡¡ Despertemos, antes de que sea tarde!!!. Hay que dejar atrás los lastres del pasado, el sectarismo y la confrontación ociosa o interesada. Nos consume el individualismo, el egoísmo, la falta de sentido social. Somos campeones para criticar, para hacer diagnósticos de banalidades, pero no participamos respecto de los temas que comprometen nuestro futuro. Esa actitud esta consumiendo a nuestro país: la falta de sentido común, sentido de pertenencia. Tenemos un destino común, lo pase en nuestro entorno o vecindad, más temprano que tarde nos afectará. Y ¿usted en que anda, tiene opinión o solo anda en la personal?